¿Y por dónde empezar?

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Por Sarah Rebolledo

¿Y por dónde empezar un domingo a medio día sentada para reflexionar? Empezar, quizá, al momento en que desempolvo mi computadora, pues sólo ha sido utilizada para reproducir películas y series, mientras disfrutaba de vacaciones que hace un poco más de un año no tenía. Bueno, quizá exageré. Quizá no había sido utilizada desde la última fecha que tenía que escribir lo que sería mi último ensayo para la licenciatura. Estamos hablando de por ahí de principios de Junio. ¡Ah, Junio! ¡Qué gran mes! Es el mes de mi virtuoso cumpleaños, y por ende, mi precisa existencia. Pero esperen un momento, por ahí no iba a empezar. De pronto, sin saberlo ni quererlo, una cosa llevó a la otra. Mi mente siguió una línea de pensamiento tras otra, y de repente nos vimos montados como pasajeros en el siguiente tren de pensamiento, por el cuál, por ahí no planeaba empezar.

¿Pero entonces, por dónde empezar? ¿Por la pasión y el sentimiento que escribir simboliza para mí? O tal vez por el hecho de que es Domingo al medio día y es un buen momento para empezar. Y al final, después de todo esto, pienso que lo más importante de empezar es acabar, porque si uno no acaba lo que empieza, entonces…

A lo mejor, lo mejor sería empezar donde es certero que uno va a acabar. Pero cuando uno acabe, lo tiene que hacer de lujo. No se vale acabar las cosas sólo porque sí. Si uno ya hizo el compromiso, pues ¡a terminar se ha dicho! y siempre hay que cerrar con broche de oro. Pero, ¿Cómo cerrar con broche de oro si todavía uno no sabe ni por dónde fregados empezar?

Quizá se deba empezar por pensar lo que uno va a relatar, discutir, reflexionar, plasmar en letras, inspirarse con la musa, respirar aire fresco (a algunos les funciona el aire fresco del cigarro, a otros el del smog, cada quien dirá) y una vez que uno diga, ¡voilá!, entonces, aprovechar que a uno se le prendió el foco y empezarlo a sacar, porque al final de cuentas, escribir en general, es la mejor catarsis que uno pueda tener. Funciona para muchos (y es en este punto, que ya sé por dónde empezar… porfa quédense conmigo hasta el final). Es un remedio bueno, bonito y barato. Y si tiene las tres “b’s”, pues qué mejor, ¿no creen? A ver, me refiero a que es bueno, bonito y barato porque uno no le tiene que “pichar” el café a los amigos pa’ que lo escuchen, y mejor aún, uno no tiene que pagar una costosa consulta al psicólogo (en el mejor de los casos) y con transporte incluido (sea pesero, metro o gasolina), para encontrar un mejor medio para hacer catarsis, desahogarse y hasta en grandes casos, encontrarse a uno mismo.

Escribir mientras se piensa y se razona, produce pensamiento y razonamiento, que a su vez genera una persona meticulosa y apta para resolver problemas de casi cualquier tipo dentro de esta sociedad. Y si de la escritura reflexiva se pasa a la creativa, ¡qué mejor!, ahora sí se podrá resolver cualquier conflicto habido y por haber en esta sociedad; y si no se resuelve, te da una posible solución más que puedes agregar para tu tan esperado final dentro de tu redacción creativa y literaria. Si el ocio es la madre de todas las profesiones, entonces la escritura es una de sus hijas más bellas. Me refiero a que si uno empieza filosofando por ocio, pueda terminar escribiendo esas reflexiones, y sin saberlo, mucho tiempo después (como unos cuantos siglos después), ese mismo ser humano habrá producido, mediante el ocio reflejado en escritura, un sensato pensamiento de sabiduría que ayudará a más de un ibíd. No sé si les resulten familiares los nombres de Aristóteles, Lacan, Gutenberg, Wilde, Shakespeare, Faulkner, Twain, Orwell, Descartes, Goethe, Platón, etc., que resultaron creando, a través del ocio, una de las mejores profesiones que derivó a una todavía más humana: primero la filosofía, y luego, la literatura.

Y debemos recordar lo indispensablemente importante que este tema ha de ser, pues es más que sabido que el campo científico, empezó sus grandes libros de ciencia mediante la observación producida por el ocio, que genera la curiosidad humana que nos hace estar aquí en estos momentos. Darwin por ejemplo, empezó a escribir su método científico como filosofo basado en ciencias naturales. El análisis que hace a cerca de la supervivencia, aplica para todos los campos, como el de la literatura, la filosofía y la vida en general: “No sobrevive el más fuerte, ni el más inteligente de la especie. Sobrevive el que mejor sabe adaptarse.” Esto nos deja más de una enseñanza de vida, pues si nos atrevemos a usar la hermenéutica (el arte de interpretar), que es una doctrina enseñada y practicada por los que estudian tanto filosofía, como los que estudiamos letras, nos toca pues, hacer uso de nuestra enseñanza (de nuestro poder otorgado) para interpretar que la frase conlleva a más de lo que simplemente se lee, que ya es bastante claro y evidente.

Mas, si analizamos esta cita desde cierta perspectiva, nos percataremos que, el que mejor sabrá adaptarse, no necesariamente será el más fuerte o el más inteligente, sino el que posea las dos cosas niveladas por igual, pues es evidente que de nada te servirá ser el más inteligente, si siempre estará el más fuerte que hará uso y abuso de su fuerza para equilibrar la falta de inteligencia que no posee. Por ende, es posible que abuse de esta fuerza en contra del más inteligente, que no necesariamente tiene que ser el más fuerte, y que, de cierta manera, a través de su inteligencia compensará su falta de fuerza.

Me lo imagino de la siguiente manera: el ambiente más común y corriente para nosotros: un “high school” gringo. Por un lado, tenemos al típico “jock”: el atleta alto, fuerte y guapo que siempre sale con las chicas más guapas y populares, y que es un completo imbécil en todos los sentidos; por supuesto, es el capitán del equipo que representa a la escuela. Y, por el otro, tenemos al típico “nerd”: el muchacho escuálido, que tiene miles de alergias, usa brackets, lentes, tiene mil granos en la cara, es presidente del “science club”, del “math club”, es fanático del señor de los anillos y juega cartas que no precisamente pertenecen a la baraja inglesa, sino más bien, a una especie de “Calabozos y dragones”. Éstos son los típicos contrastes que nos han impuesto las series de televisión y las películas gringas como modelo estándar para educarnos bajo cierto tipo de estereotipo de una sociedad que demuestra el tema del “bulling” antes de que fuera tan popular y mal justificado como lo es hoy en día.

Este preciso opuesto es lo que tenemos si juntamos la frase de Darwin: El “jock” (siendo el más fuerte) no sobrevivirá porque su fortaleza física superará su intelecto. Es decir, su gran fuerza le será completamente inútil porque no tiene lo que se requiere para sobresalir en un mundo que ofrece desafíos intelectuales a cada instante. Si tiene suerte, será escogido y becado por alguna universidad interesada en su talento, y si no se lesiona, hasta podrá llegar a jugar en alguna liga mayor como la NFL, NBA, MLB, etc. En caso de correr con una extraordinaria suerte, acompañada de un gran talento, hasta cierto punto de su vida y de su carrera atlética, el “jock” habrá sobrevivido gracias a su fuerza. En el desafortunado caso que se lesione gravemente, el “jock” será un empleado mediocre que jamás tendrá un mejor rendimiento porque su intelecto no se lo permite. Vivirá frustrado por lo que no consiguió en la escuela porque estaba en entrenamientos y será un humano medianamente productivo para esta sociedad, y estará destinado a sucumbirse en ella sin vivirla y sólo sobreviviéndola. Aún así, no es un candidato adecuado para la preservación de la especie, y su fortaleza física fue completamente inútil para lo que la sociedad le demandaba, y falló en adaptarse a ésta.

Por otro lado, tenemos el caso de la inteligencia representada en nuestro querido “nerd” (antes que nada, me gustaría agradecerle a todos los nerds que han existido en el planeta, porque sin ellos, no tendríamos los avances tecnológicos que hoy tenemos, como mi laptotp desde donde feliz y placenteramente les escribo, el internet que nos permite comunicarnos, etc.). Bueno, el caso del “nerd”, el caso del más inteligente, casi siempre resulta ser exitoso, sin embargo peligroso. Tenemos en esta esquina, a probablemente el genio físico más grande que la humanidad haya conocido: toda una celebridad en el ámbito científico e intelectual. He aquí un nerd que se supo adaptar a lo intelectual humanístico con lo intelectual de las ciencias exactas. Llamado por muchos un erudito, aunque no se supo adaptar al ritmo en que la sociedad iba. Uno de sus mayores logros y descubrimientos, la creación de los principios físicos para el desarrollo de una bomba nuclear, fue uno de los mayores desastres en la historia de la humanidad. ¿Por qué? Porque la supremacía intelectual de Einstein superó la intelectualidad de pensamiento de su sociedad, y por eso sus creaciones no pudieron ser adaptadas a la sociedad en turno y terminaron siendo utilizadas en cosas lamentables que incluyen destrucción y muerte. ¿De qué servía realmente tanta inteligencia si no supo ver cómo podría afectar algo que en realidad tenía un buen propósito? Tanta brillantez fue cegadora. Tanta inteligencia fue devastadora. No, la sociedad no se tenía que adaptar a Einstein, era él quien se tenía que adaptar a ella. Ir a su paso, a su ritmo, pero siempre sabiendo cómo innovar. Los descubrimientos de Einstein se convirtieron en una perdición, en manos equivocadas que se quisieron aprovechar, que quisieron aplicar la ley del más fuerte, que casi siempre resulta, pero como sociedad en movimiento evolutivo, no sirve de nada porque no produce, hablando desde términos humanos, nada bueno, produce muerte, y la muerte es el fin de una especie.

Entonces, la salvación de la especie no está en los extremos, sino más bien en el punto medio: alguien que es lo suficientemente fuerte para sobrevivir sanamente las enfermedades que se presenten en el cuerpo y que pueda seguir adelante, y alguien que sea lo suficientemente inteligente como para sobrellevar desafíos y adversidades puestos por la vida y por la sociedad en general. Alguien que tenga la habilidad de llevarse con un “jock” sin ser uno de ellos, y alguien que se lleve, de la misma forma, con el “nerd”. Alguien que los entienda a ambos, qué se sepa diferente de ellos, y que al saberlo, tiene la ventaja competitiva para salir adelante entre ellos. Alguien que sea capaz de crear de cualquier forma. Alguien, si me preguntan a mí, con interés artístico y creativo que sepa resolver los problemas cotidianos de la manera más creativa posible. Alguien como tú, que tenga el interés de leer cosas nuevas y diferentes, o como yo y todos los demás que escribimos y somos sinsabor*, que tenemos el interés de ser y conocer el mundo mediante lo que escribimos. Porque para nosotros, por ahí empezamos, por ser ociosos, filósofos, pensadores que reflexionamos y que trascendemos al momento de escribir. Porque esto es para mí un medio de catarsis, pero al mismo tiempo, es mi momento de reflexión. Porque para nosotros, escribir es todo en esta vida, y es el mejor camino por dónde empezar.

*¡Muchas gracias sinsabor por darme la oportunidad de hacer mi catarsis quincenalmente! Somos sinsabor porque sinsabor nos da la oportunidad de ser, escribir y existir (en mi caso y en estas circunstancias aplico la de “escribo, luego existo”) porque somos parte de esta sociedad y es por eso que debemos existir en ella.

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