Un Rockstar

Jorge Melguizo apuesta por la cultura para salir de la violencia en las calles.

Por Rodrigo Garay

“Soy uno de los fracasos de la educación artística”, dijo frente a más de 650 personas. Todos los ojos sobre él. Después de que la señora de negro leyera su largo currículum, el hombre de lentes y cabello rizado entró al cuadro de luz apuntado por una cámara de televisión y habló, con las manos libres, a un micrófono prendido al cuello de su camisa.

Jorge Melguizo ha sido Secretario de Cultura, periodista, conferencista y consejero en materias de desarrollo civil y cultural. Pertenece al Partido Verde de su país y en esos momentos vestía saco, camisa, pantalones y zapatos en diferentes tonos de gris y café. Tenía al público en la palma de su mano. Nada lo interrumpía al hablar más que las risas que provocaban sus chistes, frecuentes pero centrados, y se le veía emocionado, igual que la gente que lo miraba.

El hombre, más bien dedicado a la política y la oratoria (y autoproclamado como un inepto para las artes), está rodeado de artistas en su familia. Su esposa es ceramista. Su hijo estudia Artes Plásticas y su nuera es cineasta. “Me tocó ponerme a hablar de estas cosas para poder estar en familia”, bromeó.

Y entonces habló de cómo Medellín se ha ido transformando de la ciudad más violenta de Colombia a un espacio en donde el arte urbano y la cultura del hip hop han sanado la convivencia del pueblo.

“Los de Medellín somos exagerados. Pa’ todo. Somos superlativos. ¡Pa’ todo! A la hora de tener violencia dijimos: ‘No podemos tener cualquiera, ¡tenemos que tener a los más violentos del mundo!’”, exclamó agitando los brazos, sonriente, logrando que su audiencia se riera de cosas que no dan gracia cuando se escuchan en un noticiero. “¿Un narcotraficante? Sí, pero no cualquiera, Pablo Escobar, ¡el mayor narcotraficante del mundo! Hasta que ustedes nos quitaron el primer lugar con el Chapo Guzmán”. Más risas. “Pero también a la hora de buscar soluciones dijimos: ‘Vamos a buscarlas a lo grande, vamos a buscar alternativas a lo grande para los grandes problemas’”.

El Jeque es visto como un educador en la Comuna 4 de Medellín. La gente lo quiere mucho. Viste playeras enormes, gorras de lado y pantalones holgados. Es hiphopero, baila break dance y ha hecho, junto a su pandilla Crew Peligrosos, una escuela callejera de baile en donde los niños y jóvenes de su barrio pueden aprender gratuitamente.

Muchos de sus aprendices han dicho, para entrevistas y documentales, que el break dance apareció ante ellos como una opción alternativa a la violencia en las calles. Bailar les da un lugar seguro, motivación e integración con otros colombianos. Medellín se hace más segura poco a poco.

Los avances de Crew Peligrosos fueron posibles por el Plan de Desarrollo de Medellín que hizo efectivo la administración de Jorge Melguizo como Secretario de Cultura de esa ciudad. El Plan provocó que el 0.64% de presupuesto citadino que estaba destinado al sector cultural se volviera 5%. También se construyeron parques-biblioteca que abren todos los días del año, menos en Navidad y en Año Nuevo.

Después de la alta tasa de desempleo e inseguridad que fueron el rastro de Pablo Escobar, las Comunas 4 y 13 (que también ha adoptado la cultura del break dance) de Medellín sirven para demostrar que la cultura es punto de partida para un ambiente más sano. El señor Melguizo le dice a su público que el objetivo de la educación artística debería ser la convivencia y la equidad.

En el último día de julio y el primero del Congreso. Las instalaciones del Centro Nacional de las Artes en la Ciudad de México eran la primera sede de VIVARTE la multitud hizo invisible por un momento al “fracasado de la educación artística” cuando terminó su conferencia. La gente se acercó para platicar acerca de las soluciones colombianas y las diferentes propuestas que faltaron en la plática.

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