Subsistir por el periodismo

El periodismo parece caminar por la cuerda floja: La tecnología ha hecho un camino donde pocos saben andar. Atrás se encuentra el arrastre de la prensa y adelante la formación de la transparencia informativa digital. 

 

El periodismo se encuentra en transformación y parece que pocos se amoldan a lo que es el planteamiento de una nueva era basada en lo digital. La prensa escrita está para bien o para mal pasando a ser, mínimo en idea, algo extraño para los años que vienen. ¿ Cómo se ve el periodismo en unos años? Pues siguiendo las prescripciones de la moral en turno ( parafraseando a Jaime Sabines) me receto tiempo, abstinencia y soledad… A mediados del año pasado se dio la compra de uno de los periódicos clásicos de Estados Unidos (The Washington Post) por un empresario que ha hecho su fortuna en vender libros a quién no lee para después vender lo que la gente realmente quiere, lo de moda. Teniendo como base eso: quizá lo que nos espere sea panfletos informativos, simulaciones de periódicos que estipulan su supervivencia en la propaganda al por mayor y sean voceros de alguna marca conocida… lamentablemente esto no es el futuro; es el hoy en día en cada esquina de la ciudad. El periodismo actual parece que se aferra a la no evolución.

 

Los blogs que comenzaron como una mera salida de la rutina de comunicación institucional hoy día son absorbidos por grandes medios. La esencia del blogger parecer terminar cuando son comprados. Así nacen varios medios como el Huffington Post que termina siendo eso, una masificación de blogs de gente conocida a priori digital y gente conocida a posteriori. Es una conformación de ideas que viven por la mano de un grupo de empresas que ve en la propaganda la salida de lo “normal”, en medios, por seguir en la línea tradicional del sistema monetario actual, maximización.

Por tanto el periodismo debe ser concebido como negocio, una empresa para subsistir, y es ahí, cuando se enfrenta con el inicio de la profesión, el romanticismo, que se genera una debacle entre colegas.

 

El saber venderse es parte ya del día a día. Se puede tener la misma información hoy y mañana pero todo está en la manera de contarla. La plataforma digital permite el jugueteo con el lector. Permitirle ser parte de la noticia al adentrarlo con historias narradas con texto, visualización de datos, animaciones o el tan aclamado Snow Fall . La solución para llegar al camino del periodismo románticamente empresarial, si me permiten el término, radica en el quehacer del periodista juguetón, audaz, provocador que ofrezca más que una simple foto en redes sociales.

El periodista debe apostar por una integridad política clara del medio donde trabaje para brindarle al lector lo que merece, transparencia. En estos días con el exceso de información que permea el andar del ciudadano, no queda más que dar claridad sobre la postura política para que cada quién escoja por qué lado tomar. Una claridad en la línea editorial y sea eso, además de los trabajos reporteriles, que dejen en las manos del lector sobre qué, cuándo y por qué leer algo.

 

El periodista sabe que los cambios en nuestro alrededor son lo mejor para la profesión, ya que es entonces que se tiene qué decir. Hay noticias. Pero si los cambios dentro de la profesión se dan por un acarreo, más bien jaloneo, tecnológico, debe usar su alrededor, el sistema empresarial actual, para poder sentar bases en lo que apunta al futuro. Pero siempre apegado a lo que nos hace diferente a los demás, el rigor, honradez y la función social de servicio.

El periodista podrá bajar un pie de la cuerda floja para saber que los cimientos del futuro se están formando y que sólo hay que saber caminar, por ahora, por terrenos fangosos, para hacerlos a nuestra medida con base en lo empresarial y la ética profesional.

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