¿Qué implica para México la baja en los precios del petróleo?

Javier Arreola @jarreolar

 

Piedra Angular

El gobierno federal, Pemex y la Reforma Energética se enfrentan a nuevos retos: La volatilidad continuará en las próximas semanas mientras la crisis social complica la situación.

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El petróleo ha caído a su precio más bajo en los últimos 4 años, cotizándose alrededor de 75 dólares, y con el riesgo de desplomarse por debajo de los 70 dólares. Como di cuenta en la anterior entrega de este espacio, existen diferencias importantes entre miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), que han impedido consensuar un recorte a la producción del bloque. Las negociaciones en torno de la Cumbre en Viena no fueron del todo exitosas, por lo que la sobreoferta mundial de 2 millones de barriles diarios no bajará en el corto plazo.

Expertos consideran que la OPEP no podrá equilibrar el mercado sola, por lo que por semanas han pedido la intervención de otros países petroleros como Rusia, Noruega y México. Ante esta nueva responsabilidad, derivada de la volatilidad de los mercados que buscan recalibrarse, cabe la pregunta: ¿qué implica para México la baja en los precios del petróleo?

Desafíos para el gobierno federal

 

La primera cuestión es la interlocución renovada con países de la OPEP. El secretario de Energía asistió a las reuniones preliminares a la Cumbre con representantes de Arabia Saudita, Venezuela y Rusia, quienes no tienen una visión única para resolver el problema. México escuchó las diferentes posturas, pero no se llegó a un acuerdo más allá de la propuesta de continuar monitoreando los mercados internacionales, compartir información para entender mejor los fundamentos del mercado y reunirse nuevamente en febrero próximo. (Cardoso, 2014) La pronta retirada por parte del secretario y los pocos detalles del comunicado sobre la reunión sugieren que México no quiere ser dejado fuera de la mesa de negociación, pero tampoco se comprometerá con la OPEP y sus observadores ante el apogeo de la producción estadounidense.

La caída de los precios de las últimas semanas ha beneficiado al crecimiento económico de Estados Unidos y mejorará en el corto plazo el rendimiento de las exportaciones mexicanas. Sin embargo, de continuar esta tendencia, las finanzas públicas mexicanas causarán mayor preocupación a los analistas. Cada dólar que cae el precio del barril de petróleo recorta aproximadamente 300 millones de dólares a la recaudación de la Secretaría de Hacienda. (Financial Times, 2014) Hasta el momento, el recorte neto a la estimación presupuestal es de mil millones de dólares. Es un golpe duro, porque la caída en ingresos gubernamentales puede llegar al 5%, pero la situación es aún manejable. El principal temor de los analistas es que una exposición prolongada a precios bajos del petróleo tentará al gobierno a endeudarse, aun cuando la deuda fiscal actual ya es una de las más altas en años.

Las secretarías de Hacienda y de Energía han enviado señales tranquilizadoras a inversionistas y ciudadanos. Pasando a la acción han ajustado el precio esperado por barril de 82 a 79 dólares. Además, con el objetivo de que ya no haya más cambios en el presupuesto, se han pagado 773 millones de dólares en coberturas para blindar el 100% de los ingresos petroleros para el 2015, en caso de que bajen de los 76 dólares por barril. (Patiño, 2014)

Retos para Pemex

 

En un entorno más abierto y con petróleo a precios bajos, la mayoría de las compañías tradicionales de exploración, producción y servicios petroleros verán una caída en sus ingresos que las pondrá en riesgo financiero, por lo que la mejor reacción es recortar las inversiones y evaluar alianzas o fusiones con otras empresas. En cambio, las grandes compañías como Pemex tienen menos opciones que las empresas pequeñas o las empresas en industrias menos reguladas, por lo que la mejor reacción es producir más para tapar boquetes, así como replantear y actualizar los planes de inversión y operación.

Los principales problemas a resolver en Pemex son menor producción de crudo, menor exportación y bajos precios de venta. Por ejemplo, septiembre fue el mes con la segunda peor producción petrolera en 10 años, en el que se extrajeron 2.364 millones de barriles por día. El promedio de producción anual ha caído en 95 mil barriles por día. De acuerdo con el INEGI, los ingresos por exportaciones petroleras en octubre se desplomaron 21% con respecto al mismo mes en 2013. Además, entre julio y septiembre, Pemex perdió 4.4 mil millones de dólares, mucho más que los 3 mil millones de pérdida en el mismo periodo del año pasado. (Instituto Nacional de Estadística y Geografía, 2014)

Ya que acelerar la producción no es factible de forma inmediata, la segunda mejor solución, por ahora, es diversificar los mercados. Sin embargo, países devoradores de petróleo como China, India, Japón, Corea del Sur y Alemania se han estancado en su consumo. Simultáneamente, México observa que el petróleo de Estados Unidos es más interesante para el mercado internacional, por sus excedentes en reservas; se estima que su producción crecerá 12% el año que viene. De acuerdo con la Asociación Internacional de Energía, de seguir así los precios, las inversiones estadounidenses en mercados globales caerán a partir de 10% el próximo año.

Desafíos para la Reforma Energética

 

El presente y futuro de la Reforma Energética es uno de los temas que más interés genera por la caída en los precios del petróleo. A pregunta expresa sobre el asunto, la subsecretaria de Hidrocarburos mencionó en Washington que “aun con los precios actuales o incluso con precios más bajos, nosotros vamos a ser bastante competitivos, de manera que no esperamos ver algún impacto en este momento… Creemos que la volatilidad es algo inherente del mercado petrolero y lo hemos visto en el pasado y, hasta ahora, a partir de lo que hemos visto, existe mucho interés por parte de empresas para ir a México a participar en el sector petrolero”. (Notimex, 2014) Ante ello, la pregunta más importante es, ¿qué nuevas presiones existen sobre la Reforma Energética con el potencial de mermar el éxito prometido?

México es atractivo para los inversionistas no por el precio del petróleo, sino por la posibilidad histórica de explotar hidrocarburos en aguas profundas. Por ello hay que centrar la atención en la Ronda 1, que se llevará a cabo en el primer trimestre de 2015, con la expectativa de levantar inversiones por 12,600 millones de dólares. Los estadounidenses serían los principales inversionistas, pero la disminución de las ganancias potenciales debilita la posición del gobierno en las negociaciones. Las empresas que se decidan a invertir tendrán la presión añadida de ser aún más eficientes, por lo que las inversiones en los macroproyectos podrían ser las primeras afectadas. Los campos de mayor rendimiento o menor costo de producción estarán muy peleados, mientras que los demás podrían generar menos interés.

El gobierno federal querrá tener una Ronda 1 muy exitosa. Ya que se requieren resultados inmediatos, los reguladores podrían estar tentados a realizar algunas concesiones en los términos de los contratos. Además, el gobierno tendría que realizar recortes en la recaudación fiscal que estimulen la inversión. Una de las premisas más importantes de la Reforma Energética es que seguirán existiendo altos precios del petróleo. La paradoja es: Mejorar las condiciones fiscales para atraer inversionistas reduce la recaudación del Estado, que es lo opuesto a lo que busca la Reforma Energética.

La crisis social es un ingrediente adicional que complica la situación actual. Con precios altos de petróleo, el reto original era generar confianza interna y externa en las reformas, responder con certidumbre a los retos identificados y cumplir tanto plazos como términos. Con los recientes acontecimientos sociales que coinciden con precios de petróleo más bajos, se añade el reto de garantizar la gobernabilidad en las áreas clave que se van a explotar. Nadie se puede dar el lujo de cometer errores crasos, pues la crisis social actual deja en segundo término el debate sobre el potencial energético del país.

A propósito de los ciudadanos, la caída en los precios del petróleo no significará ahorros para los consumidores. El precio de los combustibles es fijo y aún falta el gasolinazo de diciembre. Asimismo, no existirá un beneficio para empresas con alto consumo de combustibles ni será un estímulo para invertir en energías renovables.

Conclusión: monitorear, aguantar y esperar

Hace meses, los analistas debatían si el barril de petróleo alguna vez llegaría a los 150 dólares. Ahora el debate es: ¿Cuántos meses aguantarían algunos países petroleros como Venezuela e Irán antes de quebrar? ¿Cuál será el daño total para el resto de países petroleros? ¿Cómo arreglar la situación actual? Hemos visto aquí que el panorama es igualmente complejo desde la óptica gubernamental, productiva y ciudadana. La anhelada meta de crecimiento económico del 5% se desvanece, ya no sólo para el 2015, sino para los años posteriores. Y los ciudadanos que están esperando la chequera de inversiones tendrán que esperar un poco más.

Trabajos citados

 

– Cardoso, V. (25 de noviembre de 2014). Plantea México monitorear extracción y precio del crudo. Obtenido de La Jornada.

– Financial Times (12 de octubre de 2014). Oil price fall disrupts Mexico’s hedging and threatens spending. Obtenido de The Financial Times.

– Instituto Nacional de Estadística y Geografía (26 de noviembre de 2014). Boletín de Prensa núm. 531/14: Información Oportuna sobre la Balanza Comercial de Mercancías de México durante Octubre de 2014.

– Notimex (15 de noviembre de 2014). Soslaya Sener que caída en cotización de crudo afecte llegada de inversiones. Obtenido de La Jornada.

– Patiño, D. (13 de noviembre de 2014). Coberturas petroleras para 2015 por 10,467 mdp: SHCP. Obtenido de El Financiero.

 

Este texto se reproduce con la acreditación del autor.

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