OrganizaciA?n y consignas

Organizaciones y consignas

Por SaA?l LA?pez de la Torre

DespuA�s de ver y oA�r un sinfA�n de sucesos, el viejo maestro reflexionaba sobre el sentido verdadero de la vida. A?De quA� ha servido mi labor de tantos aA�os?, se preguntaba. Si mis alumnos me hicieran un poco de caso, procederA�an en consecuencia. Yo mismo debA� corregir el rumbo de mi trayectoria y enseA�ar con el ejemplo. Entonces, tal vez, me hubiera tocado disfrutar alguna victoria que tradujera en hechos el contenido libresco de mis prA�dicasa�� Si todos, dA�a tras dA�a, nos esforzA?ramos en ser mejores personas en el campo abierto de los hechos, provocarA�amos cambios positivos de cierta trascendencia en el accionar general de la sociedada��

ReciA�n habA�a cumplido sesentaitrA�s aA�os de ser maestro y ochentainueve de andar en este mundo. Le gustaba dar clases, sin apegarse a los programas confeccionados a la medida de la burocracia universitaria. Era tan viejo y tan reconocido que ninguna autoridad habA�a osado llamarle la atenciA?n, cuando menos en los A?ltimos veinte aA�os. Las luchas sociales, la escasa rebeldA�a de las masas depauperadas, el sexo, el matrimonio y la familia, eran los temas centrales de su popularA�sima cA?tedra, a la que acudA�an aprendices de todas las disciplinas de la ingenierA�a, atiborrados dentro y fuera del salA?n de clases, la mayorA�a en calidad de silenciosos oyentes. Parado de espaldas a la pizarra, el maestro domina el escenario. El timbre grave de su voz fluye a un ritmo pausado. Ni el vuelo de los mosquitos la interrumpe. Miles de estudiantes se han cautivado con sus destrezas oratorias y la riqueza de su lA?dico discurso. Veamos algunos trazos:

Ser ingeniero les da muchas ventajas, porque los catapulta de un solo golpe hacia la cA?spide de la organizaciA?n social. A?CuA?ntos mexicanos dominan el lenguaje de las matemA?ticas, la capacidad de hacer cA?lculos complejos y de transformar la naturaleza? AdemA?s de un puA�ado de fA�sicos, matemA?ticos, quA�micos y biA?logos, el segmento de unos cuantos miles de ingenieros influye cien veces mA?s que las decenas de millones que componen la masa de gentes desposeA�da del conocimiento, a la que llamamos clases populares o pueblo. Pero la influencia de la A�lite pensante sobre la masa trabajadora no responde a una actividad consciente y organizada. No genera las consignas para sacudir la adormilada conciencia del pueblo y movilizar al conjunto hacia objetivos comunes. Despertar, azuzar y organizar a la masa es una obligaciA?n moral de la ingenierA�a, es decir, del A?nico estamento social capacitado para diseA�ar el modelo de naciA?n que nos incluya a todos en la construcciA?n y el disfrute del desarrollo. A?Acabemos con la indolencia y remontemos el triste estado de las cosas a golpe de rebeldA�a fundamentada en la razA?n! A?OrganizaciA?n y consignas es la gran tarea pendiente! A?VeA?mosla! A?EstA? allA�, oculta en el nebuloso pantano de la politiquerA�a partidista y burocrA?tica!

AtrA?s de la mA?s pura y elevada abstracciA?n cientA�fica estA? el diseA�o terrenal, el cA?lculo y el proyecto de la ingenierA�a. Y hasta abajo, en el estamento mA?s profundo, el concretA�simo trabajo manual del pueblo y el de las herramientas cada vez mA?s sofisticadas y productivas. Las correas que unen a la cA?pula pensante con la base trabajadora son utilitarias y torpes, como si el segundo componente del conjunto hacedor de las cosas fuese una herramienta mA?sa�� El engranaje fundamental del cuerpo social funciona hoy como si careciera de un cerebro y de sentimientos capaces de aglutinar a todas las partes para conducirlas hacia el futuro. Ese cerebro y esos sentimientos suelen dormitar en las tripas de los ingenieros. La ingenierA�a no es sA?lo desarrollo tecnolA?gico, fierros y soldaduras. Lo sepa o no este segmento privilegiado, la ingenierA�a es la clase dirigente por excelencia. El ingeniero, por el hecho de serlo, tiene madera de lA�der. A�sta es una verdad axiomA?tica y un compromiso superior ineludible con el resto de la sociedada�� Pero, cuando tomamos la decisiA?n de ser ingenieros lo hacemos sin considerar esa tarea principalA�sima que nos aguarda al salir de las instalaciones universitarias. A?Por quA� no tenemos conciencia de semejante compromiso? Porque ser dirigente de la masa no estA? inscrito en el programa de estudios, aunque lo seamos en el momento mismo de trazar las lA�neas de los planos y calcular la resistencia de los materiales con que construiremos la estructura de la obra que transformarA? los designios de la madre naturaleza. El soporte de la ingenierA�a es la necesidad esencial de la gentea�� En fin, ademA?s de imaginarse ecuaciones, fA?rmulas, carreteras, tA?neles, presas, sistemas hidrA?ulicos, puentes, edificios y las riquezas que yacen en las profundidades del subsuelo, la mente del ingeniero tiene que ocuparse de agitar las ideas, los sentimientos y los anhelos de los marginados del sabera��

En las comunidades adonde vaya, el ingeniero serA? destacado personaje, con grandes ventajas respecto del resto de los hombres para elegir mujer y formar una familia. A?QuA� tipo de mujer? A?La mA?s bella, la mA?s sumisa, la mA?s sabrosa en la cama, la riquilla, la esforzada, la inteligente? La tentaciA?n de hacer mancuerna con una mujer de ojos embelesados, bella y obediente serA? tremebunda. Pero una compaA�era con esas caracterA�sticas no podrA? ser buena madre, ni sabrA? acicatear los impulsos de grandeza que trae en los genes el ingeniero. Tampoco serA? buena amante, ni tendrA? firmeza en sus sentimientos. La mujer ideal es aquella que no se traga sus pensamientos ni se arredra ante la adversidad de que estA? plagada la vida. A una mujer asA� sA?lo se le encuentra en la cama, despuA�s de muchos ensayos y desencantos. Para ello tambiA�n es menester organizarse y pensar una media docena de buenas consignas, es decir, argumentos para persuadir y seducira��

saul-1950@hotmail.com

 

 

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