Museo Jumex.

Por Pablo Arredondo

Clavado como cuña en el hervidero oficinista que en un instante ha aparecido en la colonia Nueva Granada se levanta elegante y sólido el Museo Jumex. El nuevo esfuerzo educativo y curatorial de la Fundación Jumex ofrece de esta manera una antípoda absoluta al vecinísimo Museo Soumaya; la yuxtaposición no podría ser más contrastante; piedra y titanio, sobriedad y alarde.

 Apenas abierto el pasado 19 de noviembre el Museo Jumex ofrece un atizo a la vista y el tacto desde la selección de materiales de su recinto, diseñado y construido por David Chipperfield Architects, consistente despacho británico. El travertino de sus muros y pisos y el acero recubierto de su escalera son ya un estímulo al visitante. El edificio se divide en tres galerías, que ocupan la parte alta, un lobby de acceso y, en el sótano, una pequeña librería de arte contemporáneo.

Las dos galerías superiores están ahora ocupadas por la exposición Un lugar en dos dimensiones: una selección de Colección Jumex + Fred Sandback y James Lee Byars: ½ an Autobiography. La primera es una exhibición doble en el sentido que una selección bien pensada y curada del gran acervo de la Colección Jumex, la mayor colección de arte contemporáneo de Latinoamérica, comparte el espacio y dialoga con una selección de la obra de Fred Sandback, artista minimalista norteamericano. Esta ultimo cuerpo artístico, una serie de piezas a base de líneas y planos de estambre, además de dialogar y puntualizar el recorrido de la exposición funciona acentuando el espacio del recinto uniendo en un sólo discurso la Colección, la obra minimalista en sí y el espacio arquitectónico en el cual ambos de desarrollan.

 La selección presentemente expuesta de la Colección Jumex es muy amplia y variada mezclando piezas de artistas mexicanos con obras de artistas internacionales ya consagrados. El publico capitalino podrá aquí toparse quizás por primera vez con una pieza de Donald Judd o con una serigrafía de la serie Blue Jackie de Andy Warhol. Los artistas mexicanos que en los últimos años han causado furor también están bien representados y obras insignes de Gabriel Orozco, Francis Alÿs y Gabriel Kuri ofrecen al visitante un suelo quizás más entrañable y cercano.

 La segunda galería está dedicada a la exhibición personal más grande en Norteamerica de James Lee Bryars, artista conceptual y performancero originario de Detroit pero avecindado en medio mundo. En esta fría sala, cubierta casi en su totalidad de negro, se puede disfrutar de los juegos, provocaciones y poemas de este artista. Ante la pluralidad polifónica de la sala anterior este espacio es un conciso, calmo y puntilloso ambiente dedicado a un artista único y contundente. Además de estás dos propuestas el Museo Jumex ofrece un interesante circuito de pláticas, conferencias y coloquios en los que participan algunos de los artista expuestos y en los que se discuten temas íntimamente ligados con la obra.

 La tercera sala por el momento está vacía al igual que el espacio en el patio de acceso dedicado a una inacabada y desconocida instalación. El sótano con su piso multicolor de mármol alberga los servicios y una bien escogida librería con revistas y libros, quizás caros pero igualmente valiosos. Recomiendo ir en fin de semana cuando me imagino que las complicadas vías de acceso sean más fluidas y las peripecias para llegar menos complicadas. El acceso cuesta 30 pesos, 15 con credencial de estudiante o maestro.

Ya no hay que ir hasta Ecatepec para disfrutar la Colección, quizás lo que le falta es aquello que a su vecino, el Soumaya le sobra, espacio. Pero es de esperarse que en los 1600 m3 desfilen de manera fluida muchas y diversas propuestas curatoriales. En resumidas cuentas un nuevo espacio con un acervo privilegiado se suma a la oferta de arte contemporáneo de la Ciudad de los Palacios o más bien ahora la ciudad de los museos.

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