Este es el dA�a de los tiempos perfectos

Por Mariangel CalderA?n

Twitter: @miss__ovarios

Y andaban con las palabras quietas y los amores exacerbados, como si reciA�n estrenaran ese amor aA�ejo como los vinos, al parecer habA�an entendido que el silencio de sus bocas y el cantar de sus cuerpos era mejor que una serie de retahA�las, reproches y soberbias inflamadas. HabA�an dejado de ponerle etiquetas a cada una de sus letras, sabA�an perfecto que eran capaces de contarse sus tatuajes una y otra vez y se decA�an sus secretos conlas uA�as del uno aferradas a la espalda del otro y viceversa. Ya no habA�a promesas a futuro, sabA�an que solo los presentes entrelazados eran su A?nico cobijo contra la soledad del trabajo y las prioridades cotidianas. Eran ese pequeA�o techo en el que la gente se resguarda cuando las lluvias de agosto caen de improvisto, eran esa galleta que se encuentra en las noches ansiosas y monA?tonas y que se come en la oscuridad voraz y felizmente. Eran pedazos de historias que ya no esperaban unir a lo largo de los aA�os, porque no sabA�an si estos los iban a tomar por sorpresa. AA?n asA� estaban juntos, A�l en el sur y ella en el norte, unidos por esas lunas fugaces que de vez en vez les cobijaban los amores y les daban esa sensaciA?n de paz y de tener un puerto seguro al cuA?l llegar tras cada una de sus tormentas. HabA�an dejado de poner fechas, plazos y nombres, eran capaces ya de entender los tonos de sus voces y las caras que pondrA�an aun sin siquiera verse, lo que tambiA�n los hacA�a comprender sus silencios. Ya no pretendA�an jugar al cuento de hadas, ni a los finales felices, tenA�an algo fuerte y maduro entre las manos y no pensaban soltarlo a cambio de los convencionalismos mundanos y banales. Eran como dioses del Olimpo, mirando a los terrenales hacer planes y cumplir los pasos de la vida en comA?n y se reA�an porque estaba mA?s allA? de la guerra y de la paz, del crimen y el castigo, del amor y el desamor, y porque finalmente habA�an entendido que el tiempo es bien relativo cuando lo miraban con los brazos entrelazados. No sabA�an si aquella manera de flotar por encima de todas las cosas cada que se veA�an iba a ser tan eterna como una verdad o tan etA�rea como una promesa y ya no se lo preguntaban, eran asA� de felices y asA� de sabios cuando unA�an sus dedos y daban luz a la oscuridad, creando palabras nuevas y modificando los lenguajes cotidianos. Eran luz y sombra, principios y finales, eran todo menos de esos que planean y construyen, porque el tiempo de creer se les habA�a escapado de las manos y ese, el tiempo en el que se contaban los lunares, era sA?lo el tiempo de vivir.

Comentarios

Comentarios