En el laberinto de los planetas muertos.

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Por Uriel SalmerA?n GarcA�a

Estamos reunidos en un departamento de la Colonia Obrera, el ambiente estA? impregnado de alcohol y bohemia, de disparates crA�ticos y tabaco; cambiando el mundo desde la comodidad de un grisA?ceo y desgastado sofA?. Los que nos colgamos el soberbio membrete de intelectuales saciamos el hambre en EtiopA�a con The Rolling Stones de fondo.

-A?Dense un quemA?n! a�� atina a replicar Jorge Aguirrebegurren, eminencia filosA?fica, mientras posiciona un vinilo de doce pulgadas sobre la estructura de la tornamesa.-

-Nada mA?s no vayas a poner una de tus extravagancias- le contesta entre carcajadas Juan a�?El galA?na�? DA�az Urreta, refiriA�ndose a la ocasiA?n en la cual Jorge nos recetA? hora y media de mA?sica de avanzada proveniente del Congo belga.

Aguirrebegurren recorre la aguja del tocadiscos hasta dar punto de inicio mientras echo un vistazo a la portada de aquella a�?extravagante placaa�?: una escena minimalista, adjetivo que utilizo para lucir mA?s docto; para no decir simple, sosa y falta de sustancia. A?Los eufemismos os harA?n libres!

La seca imagen retrataba a un humanoide esquelA�tico, con un gesto facial que manifestaba un rictus de dolor, de cabello alborotado y gigantes lentes oscuros, como si se tratara de una mosca, sosteniendo displicentemente una guitarra. En la parte superior izquierda rotulaba, sencillamente y en tonalidades pasteles, Rodrigo GonzA?lez: Hurbanistorias.

Emanan las primeras notas desde el interior de las bocinas del estereofA?nico. Se trata de una grabaciA?n casera, de A�nfima calidad, casi de un aficionado. Acordes barridos, requintos maltrechos y una nauseabunda voz nasal que atina a recitar una frase tan profunda como el interior de un charquito con agua puerca: a�?si alguna vez has estado al revA�s, sabrA?s ya bien a que huelen tus piesa�?.

a�?A?Puro folk! A?El Bob Dylan mexicano! A?Este es el verdadero nacimiento del rock mexicano!a�?, exclama con molesta repeticiA?n, emociA?n y regocijo nuestro excA�ntrico acompaA�ante. Un cigarrillo y a por otro despuA�s. Hay tanto humo que pareciera que el departamento se estuviese volcando en llamas, no llamen a los bomberos. Hielos y whisky, y a por otro despuA�s. La tA?nica de la velada se torna repetitiva, casi un suplicio condimentado con Jack Daniela��s.

a�?Cierren puertas y ventanas, escondan a sus hermanas (a��)a�?, acompaA�ado de una risita burlona y un silbido arrabalesco. Las cortinas se han vuelto borrosas, mis piernas responden con cierta torpeza y las voces se han convertido en un molesto eco que zumba dentro de mis tA�mpanos. La reuniA?n ha terminado. De mano, de abrazo, de risa me despido.

Me dirijo al Cutlass, que esta noche luce un negro sepulcral. A veces me imagino corriendo una carroza fA?nebre, otras mA?s yendo a la oficina con grilletes y cadenas por corbata y mancuernillas. Antes de subir al automA?vil echo un ojo a la propaganda que han a��muy, pero muy atinadamente a�� colocado debajo de los limpiaparabrisas:

-a�?A?Necesita dinero? Prestamos fA?ciles, sin comprobar ingresosa�?. SA�, con falta de ortografA�a y todo. MenciA?n aparte la inclusiA?n de la figura de Don Gato, personaje de Hanna- Barbera conocido por sus jugarretas y estafas. It doesnA?t seem legit.

-a�?California Dancing Club: El palacio del baile en MA�xicoa�?, y la imagen de lo que parece ser un tipo con un exagerado turbante o una lobotomA�a malograda, con una mirada penetrante, avasalladora. Next.

-At last, but not leasta�� CafA� El AramA�s presenta a Los rupestres a��en ese preciso momento imaginA� largas cabelleras, cejas pobladas y pulgares que apenitas podrA�an llamarse oponibles tocando instrumentos labrados de piedra pA?mex -. En el cartel se anunciaba a un tal Rafael Catana a��sA�, como la espada japonesa-, a alguien llamado Jaime LA?pez- casi lo mismo que Juan PA�rez o Luis SA?nchez-, y en letras un tanto mA?s grandes, y ubicado mA?s arriba, El profeta del nopal: Rockdrigo GonzA?lez a��sin poner de mi cosecha-.

A?Rockdrigo GonzA?lez? A?El profeta del nopal? A?El tipo que habA�a atormentado con su rock amateur una gran parte de mi noche? A?Acaso no podA�a dejarme en paz? A?Ah, no? A?El concierto es hoy? A?Que todavA�a llego? Ya estA?, es una cita.

a�?Capital de mil formas, de recuerdos que se mueren entre el polvo de tus carros, de tus fA?bricas y gentes que se hacinan y tu muerte no la sienten (a��)a�?

De un latigazo, en un abrir y cerrar de ojos, a�?aterrizoa�? en el club cafetero. La palidez del manto estelar es contrastada por una enorme luna que nos vigila a todos. SA�, hasta a los que venimos a ver al mesA�as del maguey, o como sea. Hace frA�o, es el hA?medo clima de siempre. La brisa escupe nostalgia a mi cara; es uno de los pocos escenarios en los cuales me planteo que es mejor estar dentro del local, escuchando a Los primitivos o Los rurales, dona��t mind, que reviviendo recuerdos lastimeros y lastimosos.

a�?A?Ya tA?cale!a�?- con un sostenido de la A?ltima vocal que ya desearA�a el mismA�simo Bon Scott, de la banda australiana AC/DC -, grita eufA?rico un asistente desde su mesita, A?quA� coA�os le habrA?n puesto a su cafA�?

-A?QuiA�n sigue?- pregunto con incredulidad al extasiado gritA?n cafetero-.

- A?Pusa�� quiA�n mA?s, ma��ijo? El mero chiludo, una reatota bien peludota. El pinche Rockdrigo, es la neta ese cabrA?n a��mientras continA?a con el mismo talante y su pronunciaciA?n alargada, como hablando mientras se lanza a un risco, como cayendo de la cima de la montaA�a rusa-.

Las luces seA�alan el centro de la pared de adoquA�n. Hay un banquito y un micrA?fono. Muy dentro de mi ser espero que se cancele la presentaciA?n y en su lugar apareciese un comediante de color como los que ahora se embriagan de A�xito en los Estados Unidos. A escena se integra un tipo menudito cargando un estuche de guitarra, de caminar desenfadado, se acerca a la tarima como con miedo, como aterrado. Lo he visto en otro lado, A?ah, claro! A?Es el -cito literalmente- pinche Rockdrigo!

a�?Confundido por creencias de religiones y ciencias, aturdido por el ruido, en su interior bien perdido. Tan sA?lo un disco rayado con volumen muy histA�rico, sin saber para quA� lado, como perro en el perifA�rico (a��)a�?

Sin presentaciA?n alguna, directo al grano, como una bofetada, como un balde de agua frA�a. No sA� si era la intoxicaciA?n, o el recuerdo, o el ambiente, pero aquello de lo que hace minutos estaba escA�ptico comenzaba erizarme los vellos de los brazos. En ese momento, aquel remedo de Bob Dylan inexplicablemente hacA�a el mundo suyo, mi mundo. Su guitarrita de palo, desafinada a��como en el disco- y aquella voz nasal, casi gangosa a��mil veces peor que en el disco- taladraron mi mente hasta topar con oro negro. A?QuA� le estA?n poniendo al cafA�? a�?Confundido y colA�rico, como perro en el perifA�ricoa�?.

Una tras otra. Cada tema parecA�a mA?s profundo que el anterior. A?A�l? Muy sobrio. Cuando canta, la persona mA?s segura de la Tierra, con una confianza inexorable. Al micrA?fono, al momento de interactuar: penoso, nervioso, con vestigios de tartamudo, cantinflesco. Aun asA� con una gran inteligencia, con una puntiaguda visiA?n crA�tica.

El cafA� montado sobre el whisky de mis vA�sceras, como el ying sobre el yang. DespuA�s de escuchar temas que hacA�an referencia a un amor puro entre campesinos separados por la muchedumbre en el metro de la capital o una oda a la labor del asalariado, que malpiensa saludos por cobranzas, la gala habA�a llegado a su fin. Trato de acercarme, my mind has changed. Donde hay personaje, hay nota. A?Mala pata! La mayorA�a de los asistentes se han arremolinado a su alrededor, lo cercan como vallas. Pasa media hora, y al final ya no tiene tiempo para mA�. Le explico mi oficio, mi interA�s; me invita a su departamento. a�?CA?ile maA�ana, hermano. Que diga, hoy mero, pero mA?s tardecito. Yo ya me paso a retirara�?, se despide despuA�s de escribir su direcciA?n en una servilleta encenizada.

a�?Camino automA?tico en una alfombra de estatus,A�masticando en mi mente las verdades mA?s sabidas.A�Y como lobo salvaje, que ha perdido su camino, he llenado mis bolsillos con escombros del destinoA�(a��)a�?

Una Alka- Seltzer, y a por otra despuA�s. Ducha, la servilleta, mi Cutlass: la entrevista. Su apartamento estA? ubicado en un edificio de la calle Bruselas no. 8, en la Colonia JuA?rez. Vive en el tercer piso, en el nA?mero 66. La subida es casi mortal, no sA� si son los nervios o el cigarro; trA?gica manera de morir serA�a.

-A?Toc- toc! -no lo dije, toquA� la puerta, asA� suenan las puertas al ser tocadas-.

- PA?sale, estA? abierto a��dice desde las lejanA�as de la cocina-.

-A?CA?mo sabA�as que era yo? No quedamos en un horario especA�fico a��pregunto con extraA�eza, parece que aparte de ser el Cat Stevens tamaulipeco, a GonzA?lez se le daban las artes de la adivinanza-.

- No lo sabA�a, pero -tartamudea- pusa�� aquA� estoy paa�� lo que necesite la banda. Lo poco que tenga, material o metafA�sico, que pueda compartirlo con el personal rocanrolero, pusa�� no me lo ahorro. Al que venga le doy lo que en lo humanamente posible pueda darle. Pan al sediento y carne al vegetariano a��mientras se ataca de una tA�mida risa-. PA?sale a la sala, ponte cA?modo y ahorita te comento lo que no crees que te podrA�a comentar.

Me poso sobre un avejentado sillA?n, a mi lado se encuentra una mesa forrada de miles de pA?ginas sueltas. Atino a tomar unas cuantas:

-A?Todas estas son canciones? A?CuA?ntas canciones has escrito?

- Canciones, poemas y cuentos. Por ahA� una novelita corta. Pusa�� tengo alrededor de 200 textos. SA�, como doscientos, doscientos y pico a��comenta GonzA?lez sin ninguna A�nfula de soberbia-.

a�?Todas las canciones son diferentes, los textos .No hay dos granitos de sal, o si prefieres de arena, igualitos en este mundo. Hay una canciA?n en cualquier lado, mA?s en una ciudad tan conflictiva como la nuestra, a todos los niveles: socioeconA?micamente (a��) BA?sicamente de ahA� nace mi inspiraciA?n, de todos los problemas que afrontamos diariamente, que son rutina, que son tan normales que ni siquiera le ponemos atenciA?na�?, explica serenamente mientras le echo otro vistazo a su biblia destilada del maguey.

A?Y cA?mo fueron sus inicios? Me comenta, mientras abraza un cigarro con sus labios descarapelados, que A�l naciA? en Tamaulipas, que nunca se vio atrapado en un elegante tacuche, que lo suyo siempre fue la mA?sica. De niA�o, instruido en la tradiciA?n huapanguera. De adulto, roquero de cepa.

a�?Fue tremebundo, apocalA�ptico en un momento dado: la muchedumbre, la contaminaciA?n. La ciudad es conflictivA�sima. La gente de provincia cree que puede venir aquA� a trabajar, y pues no, la cosa estA? canijaa�?, responde el Profeta del Nopal cuando lo increpo acerca de su arribo al Distrito Federal. Define la situaciA?n aun peor cuando se trata de un mA?sico, pues A�l tuvo que andar tocando en las calles por la falta de trabajo.

Su trabajo ha sido considerado pieza angular en el nacimiento de rock & roll netamente mexicano por intelectuales y crA�ticos de la A�poca como JosA� AgustA�n RamA�rez, autor de libros como La Tumba y De Perfil, quien ha definido la mA?sica de Rockdrigo como a�?inteligente, maliciosa, provocativa, poA�tica. Se puede afirmar que el espaA�ol-mexicano es perfectamente idA?neo para el rocka�?.A�-A?Crees que tu mA?sica implica realmente, como algunos crA�ticos indican, el nacimiento de rock autA?ctono?- No sA� si especA�ficamente mi mA?sica, por ahA� Three Souls in my mind, que ahora se conoce como El Tri, maA�ana tal vez sA?lo como el Te Erre, y asA�. Te decA�a, ellos empezaron mucho antes esta onda medio eclA�ctica, A?no? Cuando yo era un morrito a��suelta una carcajada irA?nica-. Ellos ya se echaban rolas que hablaban de la ciudad, la pobreza, el barrio. Quiero creer que yo y Los Rupestres formamos parte de ese movimiento, A?sabes? De utilizar mexicanismos en una canciA?n, de quitarnos un poquito la idea de que sA?lo lo que estA? en inglA�s es rock, A?no?A�“No es que los rupestres se hayan escapado del antiguo Museo de Ciencias Naturales ni, mucho menos, del de AntropologA�a; o que hayan llegado de los cerros escondidos en un camiA?n lleno de gallinas y frijoles (a��)a�?.A�-A?De quA� van Los Rupestres?- Pusa�� hasta escribA� un manifiesto para el grupo, ya sabes en la onda del manifiesto comunista o del Partido Obrero AlemA?n, somos medios nazis a��se tira a carcajear-. Ya en serio, sin tanto choro, ahA� lo explico en el texto. Los rupestres no nos hacemos llamar asA� por venir de una cuevita o un cuevA?n. MA?s bien somos gA?eyes que no estamos rostros ni tenemos vocerrones, que no contamos con liras elA�ctricas ni teclados y sintetizadores con efectos locochones, ya sabes, lo que vende. Los Rupestres sA?lo contamos con nuestro coco. A�Lo que vende, lo que pregunto. A Rodrigo, al igual que a todos los rupestres, no les importa hacer dinero, esa ha sido una decisiA?n acertada, pues ni siquiera lo huelen. El movimiento, en opiniA?n de GonzA?lez, se ha quedado un tanto atascado, no salen de los mismos lugares, no llegan a nuevos pA?blicos, a nuevas clientelas a��aunque ellos no lo quieran ver asA�-. Un claro ejemplo es el mismo Rockdrigo, quien se ha presentado diario, desde hace quince dA�as, en las instalaciones del Wendya��s Pub, ubicado en la glorieta del Metro Insurgentes.A�a�?No hay interA�s de los medios, por lo tanto, no hay interA�s de la raza. Si no sales en la televisiA?n, no existes, y para salir en la televisiA?n estA? canijo. En primera debes estar bonito, es lo que le gusta, A?no? El talento pasa a otro plano, no es tan importante. Debes de tener contactos, palancas, es como una mafia (a��) Ahora, para nosotros los rocanroleros es aun mA?s difA�cil, pues, ya sabes, despuA�s del festival de AvA?ndaro, pusa�� se pusieron muy pesadotes los del gobierno, A?no? Entonces no es tan fA?cil tocar dentro de la gran pantalla, y mA?s con nuestra mA?sica que es mA?s espiritual, como que mA?s reflexiva, menos empaque y mA?s productoa�?, seA�alA? Rockdrigo con un claro gesto de insatisfacciA?n, casi de tristeza.A�

a�?Era un gran rancho electrA?nico, con nopales automA?ticos, con sus charros cibernA�ticos y sarapes de neA?n. Era un gran pueblo magnA�tico, con marA�as ciclotrA?nicas, tragafuegos supersA?nicos, y su campesino sideral (a��)a�?

-A?Pero crees que basta con utilizar un vocabulario propio del mexicano para decir que se estA? creando algo A?nico?

- Si lo dices asA� suena muy gacho a��pela la mazorca, como dirA�an los mA?s coloquiales; sonrA�e, para los que leen a GarcA�a MA?rquez y cosas de esa importancia- . El rock en espaA�ol tiene infinitas posibilidades, A?no? Sus armonA�as conjuntas con las del blues, que es de donde viene el rock, se pueden mezclar con varios otros gA�neros, como el jazz, el country, la samba.

Para El Profeta del nopal, la facilidad con la cual se pueden mezclar diferentes gA�neros radica en la similitud o elementos afines que poseen diferentes formas de composiciA?n popular; pone el ejemplo del corrido, el rock, el huapango y el blues. SegA?n GonzA?lez, los cuatro coinciden armA?nicamente en su estructura bA?sica, son sencillos y directos. a�?Los cuatro se apoyan sobre tres acordes: subdominante, tA?nica y tA?nica dominante (a��) los cambios armA?nicos son similares, no sA?lo fortuitamente, y lo que invariablemente cambia solamente es el ritmo: el rA?pido, cadencioso y de golpe elaborado; el rock es violento y matizado; y en el corrido el golpe es cerrado, veloz e inmediato, aunque se dan versiones lentas, siguen prA?cticamente los mismo patronesa�?, explicA? con entusiasmo Rockdrigo en un diA?logo que cada vez mA?s se parece a una cA?tedra.

Una pregunta, y a por otra despuA�s:

El momento ya habA�a llegado, los estragos de la noche anterior hacA�an su apariciA?n y en lo A?nico que podA�a pensar era en la comodidad de mi cama. Antes de despedirme, quise jugar un poco con un recurso periodA�stico aprendido en el colegio, preguntas que implicaban el factor del tiempo. Cuestiones contrarreloj. Los mA?s doctos le denominan pomposa y muy, muy originalmente entrevista de Ping- pong.

Le expliquA� a Rodrigo en lo que consistA�a el a�?juegoa�?: Yo le mencionaba una palabra y A�l tendrA�a que contestarme en fracciones de segundo lo primero que se le viniera a la mente. Transcribo literalmente lo que sucediA? durante la sesiA?n, A?acaso no fui claro en las instrucciones? Las palabras que aparecen con viA�eta reflejan mis preguntas, el texto debajo de ellas sus respuestas.

  • Vida

DirA�a yo que ausencia de muerte. A?Lo hice bien?

  • A�xito

Reconocimiento, salir en la tele. Tocar en el Madison Square Garden o algo asA�.

  • DiversiA?n

Rocanrol.

  • Odio

Nada, odiar no deja nada.

  • Amor

Amanda, mi hija. Tengo una hija. FranA�oise, mi seA�ora. No es la mamA? de mi hija.

  • SueA�o

Volar por el espacio sideral.

  • Vicio

Las pastas y el resistol a��me pide borrar la respuesta entre risas-, la escritura.

  • Cambio

La alternancia, que ya se vayan los del PRI.

  • Ciudad

Mi casa

  • Muerte

a�?El que por su propia boca muerea��a�?

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