Divide y vencerás

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En la sabiduría que comprende la experiencia empírica que se ha desarrollado a lo largo de la historia, existe un refrán que implica, en la política y la sociología, ganar y mantener el poder mediante la ruptura en piezas de las concentraciones más grandes, que tienen individualmente menos energía.

(Divide et impera) El concepto,  ”Divide y vencerás”, se refiere a una estrategia que rompe las estructuras de poder existentes y evita la vinculación de los grupos de poder más pequeños. Podría ser utilizada en todos los ámbitos en los que, para obtener un mejor resultado, es en primer lugar necesario o ventajoso romper o dividir lo que se opone a la solución o a un determinado problema inicial.

Un estudiante de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) resultó herido de bala en la pierna en un incidente ocurrido dentro de Ciudad Universitaria el sábado 15 de noviembre de 2014, al parecer cometido por un servidor público de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF).

El ataque a la “soberanía” universitaria (UNAM), ha causado todo tipo de opiniones y deslindamientos. Pero todo es un gran tema global; es imposible separar el clima político y social  de esta situación que parece “aislada”.

En un lapso de 4 años, de la historia contemporánea de México, en el periodo que comprende 1968 y 1972 se vivió en México una etapa de polarización, muy marcada. De un lado de la escala se encontraba la sociedad que no eran estudiantes y por otro lado los que sí. En dicho periodo no existían los métodos de comunicación con los que hoy contamos. La polarización consiste en que las opiniones divergen hacia polos de distribución o intensidad.

También en la cultura popular se habla del famoso Déjà vu (caracterizada por la experiencia de sentir que se ha sido testigo o se ha experimentado previamente una situación nueva). Si hoy analizamos las acciones de los 2 bandos encontramos 2 fragmentos de la sociedad completamente opuestos o antagónicos y un sector gigantesco que se mantiene confundido. Por un lado está claro que tenemos al sector estudiantil, que ha tomado como estandarte el caso de los 43 estudiantes desaparecidos de la Escuela Normal de Ayotzinapa, Guerrero. Y en la otra esquina tenemos a servidores públicos e instituciones políticas y públicas. Por suerte ya no está de moda ser comunista.

Pero la polarización de la que hablo, no involucra al gobierno. Los estudiantes sí están pero en el otro lado de la balanza está el resto de la sociedad. En la política, se utiliza la famosa frase que se le acuña a Julio César, retomada por Machiave en el príncipe y popularizada por Napoleón Bonaparte, “Divide et impera”(Divide y vencerás)  para definir una estrategia orientada a mantener bajo control un territorio y/o una población, dividiendo y fragmentando el poder de las distintas facciones o grupos allí existentes, de tal manera que no puedan reunirse en pos de un objetivo común. De hecho, esta estrategia ayuda a prevenir la formación de una serie de entidades tal vez más pequeñas y a la vez con menos contradicciones internas, cada una titular de una fracción de poder, y con posibilidades de eventualmente unirse entre sí, formando un solo centro de autoridad, o sea, una nueva y única entidad más relevante y peligrosa.

El asunto hoy es más claro aún. Infiltrados en las marchas pacíficas. Policías ajenos a la fuerza policiaca de Ciudad Universitaria. Definitivamente no son casos aislados. La característica típica de esta técnica,  ”Divide et impera” consiste pues en crear o alimentar disputas y controversias entre las facciones originales. Al proceder de esta manera, se contribuye al debilitamiento y posterior deterioro de las relaciones entre las facciones o tribus dominadas, haciendo imposible o dificultando las alianzas o coaliciones entre ellas, lo que si se llegara a concretar podría cuestionar el orden establecido.

Estamos ante un movimiento muy claro de polarización, se busca por un lado desmantelar el apoyo que pueda obtener el sector estudiantil, para debilitar la oposición a las políticas públicas.

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