Chilpancingo: la normalidad de la violencia

Osamenta Ocotito  Lenin Ocampo

Por David Espino @reporteroerrant

La capital guerrerense sufre A�53 muertos en menos de 2 meses pero hay algunos que viven para contarlo entre el blindaje de la policA�a estatal

 

El presidente de la Coparmex, Jaime Nava Romero, sube a su camioneta blindada. En uno de los asientos de atrA?s, atento, un hombre ceA�udo, de lentes oscuros, lo vigila. Viene saliendo de una reuniA?n del Consejo Ciudadano por la Seguridad y la Paz Social de Guerrero, del cual es miembro como dirigente empresarial. Hasta antes del 28 de enero, era comA?n ver a Jaime caminar en el zA?calo de la ciudad, solo, tal vez deprisa, o con el vicepresidente de la organizaciA?n, Paco Osorio. Era fA?cil localizarlo o verlo en reuniones en diferentes partes de la ciudad.

a��A?TA? tambiA�n andas en una blindada? a��le preguntA� a la salida de la reuniA?n donde el tema central fue la inseguridad y el clima de violencia que prevalece en Chilpancingo.

a��SA�, mano; pero me la dieron despuA�s de tanto exigir protecciA?n a��respondiA? sentado en el asiento del chofer, con las manos en el volante, en el estacionamiento del restaurante Toninos, donde se desarrollA? la asamblea.

Aunque no lo mencionA?, el vehA�culo blindado se lo proporcionA? el gobierno del estado como medida de protecciA?n tras el intento de asesinar a otro dirigente de comerciantes, Pioquinto DamiA?n Huato, el 28 de enero en cuyo atentado con cuernos de chivo, mataron a su nuera, Laura Rosas Brito, y su hijo Walter, saliA? herido de un brazo. Ahora, Pioquinto anda con un sA�quito de policA�as estatales, y para entrar a su departamento, en pleno zA?calo del ciudad, hay que pasar al menos dos filtros policiacos que te revisan la ropa, la mochila, el celulara�� y A�A�l determina, con credencial del IFE en la mano, si recibe o no a los visitantes.

Pudiera decirse que entre Jaime y Pioquinto hay marcadas diferencias. Jaime tiene menos de 40 aA�os; Pioquinto rebasa los 60. Pioquinto, ademA?s es polA�tico (ha sido dirigente del PRI y diputado federal); Jaime, es la primera vez que sale a la vida pA?blica. Pudiera decirse, pero no. Al menos tienen un punto en comA?n: ambos han denunciado la violencia creciente en Chilpancingo, ambos han responsabilizado al gobierno de su crecimiento inusitado y de la impunidad con que actA?a el crimen contra los sectores productivos de la poblaciA?na�� y ambos se han acercado al lA�der de las autodefensas, Bruno PlA?cido Valerio, con quien platicaron sobre una eventual ocupaciA?n de la autodefensa en la capital.

Bruno es, ademA?s, dirigente de la UniA?n de Pueblos y Colonias del estado de Guerrero, una organizaciA?n indA�gena creada en 2010 como una escisiA?n de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC) y de su PolicA�a Comunitaria, fundada en 1995 en San Luis AcatlA?n. Bruno formA? parte de la CRAC durante 10 aA�os; en 2005 decidiA? separarse para dedicarse a la gestiA?n de ejes carreteros para los pueblos colindantes entre las regiones MontaA�a y Costa Chica. a�?La CRAC a��me dijo en una entrevista que le hice en Chilpancingoa�� se quedA? en el tema de la seguridad y era necesario ver tambiA�n por el desarrollo de los pueblosa�?.

a��A?En quA� momento deciden, entonces, volver a las armas? a��le preguntA�.

a��El 5 de enero de 2013 secuestraron a uno de los nuestros compaA�eros (el comisario de Rancho Nuevo, Eusebio Alvarado GarcA�a) en Ayutla y entonces vimos que tenA�amos que responder a las agresiones fA�sicas que estA?bamos sufriendo y decidimos brotar como autodefensa. Pronto nos dimos cuenta que la inseguridad no era un problema de Ayutla sino de todo el estado. Un mes despuA�s formamos lo que hoy es el Sistema de Seguridad y Justicia Ciudadano y la PolicA�a Ciudadana, como una forma de normativizarnos.

Con la experiencia acumulada en la CRAC, la UPOEG se extendiA? rA?pido como grupo de autodefensa. El 5 de enero de 2013 irrumpen en Ayutla de los Libres, cinco dA�as mA?s tarde avanzan a Tecoanapa y durante ese mes ocupan tambiA�n San Marcos, Cruz Grande, Copala, Marquelia y San Luis AcatlA?n. Luego, el 25 de marzo entran a Tierra Colorada, un municipio importante que une tres regiones, Centro, Costa Chica y Acapulco. Y tres meses despuA�s, el 12 de junio, saltan a Acapulco, por medio de su poblaciA?n mA?s grande: Xaltianguis. A un aA�o de su irrupciA?n, la autodefensa de Bruno estA? en 13 municipios, incluyendo una decena de pueblos del valle de Chilpancingo, la capital de Guerrero, a donde incursionA? el 23 de enero.

 

La violencia y la inseguridad en Chilpancingo se puede resumir en una cifra: 53 asesinatos en menos de dos meses, entre el 1A? de enero y el 24 de febrero, casi uno diario desde que iniciA? 2014. De A�stos, 11 de las vA�ctimas fueron levantadas y siguen sin aparecer. Hubo persecuciones en las calles, entre delincuentes, entre policA�as y delincuentes, y entre delincuentes y policA�as. Ejecuciones sobre todo de chicos y enfrentamientos sangrientos en la vA�a pA?blica. Aunque eso sA?lo serA�a un dato, el contexto es el siguientea��

Luego luego, empezando el aA�o, el primero de enero, Francisco RamA?n Vela y JesA?s GarcA�a Remigio, dos chicos de 17 y 15 aA�os, fueron ejecutados con pistolas 9 milA�metro y sus cuerpos arrojados en una calle del centro de la ciudad, afuera de un edificio de oficinas de gobierno, con las manos atadas sobre la espalda y su cara envuelta en cinta industrial. De los asesinatos, el jefe policiaco dijo un dA�a despuA�s que ambos formaban parte de la una banda de ladrones de casas habitaciA?n. El padre de una de las vA�ctimas reclamA? el cuerpo de su hijo a la morgue y se fue de la ciudad.

El 2 de enero, Martiniano SalmerA?n RA�os, de 61 aA�os, fue asesinado, descuartizado y su cuerpo metido en un costal y arrojado en las inmediaciones de JuliA?n Blanco, poblado cercano a Chilpancingo. El 5 de enero, el abogado AdriA?n Villalobos Arellano, de 41 aA�os, fue ejecutado afuera de la cA?rcel cuando salA�a de visitar a un familiar junto con su familia. Los asesinos fueron dos hombres, uno de unos 18 aA�os y otro como de 28, que, segA?n informes policiales, fueron detenidos al enfrentarse con los policA�as que vigilan la prisiA?n. Ese mismo dA�a fue hallado el cadA?ver de un hombre de cerca de 30 aA�os con medio cuerpo enterrado en un paraje en las afueras de la ciudad. En el lugar se hallaron tres cascajos de pistola 9 milA�metro.

El 11 de enero, un hombre de unos 50 aA�os fue ejecutado y arrojado en la periferia de la ciudad. Vecinos que pasaban por el lugar dieron el aviso y el Forense levantA? el cadA?ver sin que nadie lo identificara. En los apuntes de los mA�dicos sA?lo se anotA? que vestA�a una camisa morada, pantalA?n gris de gabardina, cinturA?n y zapatos cafA�s. TenA�a escaso pelo al frente y cabello largo amarrado en cola de caballo hacia atrA?s. Y que medA�a 1.60 de estatura. Dos dA�as despuA�s, el 13, un joven de 17 aA�os asesinA? a su esposa, tambiA�n de 17, y luego, con la misma pistola, se disparA? en la cabeza. Ambos cuerpos quedaron tirados en el cuarto donde vivA�an, en una colonia de la periferia de la ciudad.

Y en medio de todo, el jefe policiaco Roberto Antonio GarcA�a Bello aceptA? ante reporteros, el 18 de enero, que la cuarta parte de sus policA�as (no dio la cifra exacta) habA�a reprobado la certificaciA?n en los exA?menes de control y confianza.

El 20 de enero, un indigente de unos 35 aA�os fue degollado en una avenida cercana a la residencia oficial del gobernador. Al siguiente dA�a, fue ejecutada una mujer de nueve disparos calibre 9 milA�metros, ocho de los cuales se los dispararon en el estA?mago y otro en el lado derecho del pecho. TendrA�a 30 aA�os y su indemnidad no se conociA?. Su cuerpo quedA? tirado en una barranca llamada Las Calaveras, en la colonia CNOP, muy cerca a una escuela primaria. El 25 de enero se conociA? que un grupo de hombres armados levantaron a cinco carniceros del mercado central. La policA�a lo negA? y dijo que habA�a sido un falso rumor, pero se tratA? de informaciA?n proporcionada por los comerciantes que pidieron conservar el anonimato.

Al siguiente dA�a, otro comando en una caravana de tres camionetas entrA? al poblado vecino de Chichihualco, de donde, segA?n los vecinos, se llevaron a seis hombres. La incursiA?n ocurriA? entrada la tarde y salieron del pueblo hasta las 9:00 de la noche. Una agencia de noticias asegurA? que las vA�ctimas pertenecA�an a un grupo delictivo y que fueron sus contras quienes se los llevaron.
Pioquinto
Pioquinto mira la credencial de elector; mira a su asistente. a�?A?QuiA�n es?a�?, le pregunta. a�?A?Ah, pasa��que si es mi amigo, hazlo pasara�?. Estamos en la A?ltima parte de la entrevista. Cuando entrA� a su edificio me recogieron mi identificaciA?n y una Victorinox cuya navaja sirve mA?s para cortar las uA�as que para descascarar una naranja.

a��A?PA?sale, David! a��me dijo con tono de ser viejos conocidos.

En la entrevista le preguntA� sobre el atentado que sufriA? el 28 de enero, donde muriA? la mujer de su hijo y A�ste fue herido. Dio detalles, se parA? de su asiento y emulA? el ataque. RepitiA? los A?Dios bendito!, A?Dios padre! A?Dios hijo! de una acompaA�ante que iba con A�l en el asiento de atrA?s junto con su actual esposa, y de cA?mo dios es grande porque lo salvA? de una muerte segura. RepitiA? lo que ha estado diciendo desde esa fecha: que fue el alcalde Mario Moreno Arcos quien lo mandA? matar.

a��A?CA?mo estA? tan seguro? a��le inquiero.

a��No hay de otra, nadie mA?s sabA�a el carro en el que viajaba. A?Si me salve por un pelo!

a��A?Milagro! a��interviene su visita, un polA�tico en decadencia que en sus mejores tiempos fue diputado local por el PRI, que ya estA? instalado en uno de los sofA?s mullidos.

Pioquinto ahora se mueve con extrema vigilancia, si es que sale de su casa, que estA? en el tercer piso de un edificio construido a unos pasos del palacio municipal. Sus manos son tan pA?lidas que parecen transparentes, su cara misma parece la de un fantasma. Se lo digo.

a��A?Pues es que no salgo! Estoy prA?cticamente en arresto domiciliario. Si me asomo medio minuto al balcA?n, es mucho a��dice.

El dA�a que lo atacaron venA�a de El Ocotito, poblado de Chilpancingo ubicado sobre la carretera federal a Acapulco, donde el viernes 23 unos mil integrantes de la autodefensa armada que comanda Bruno PlA?cido ingresaron a peticiA?n de los pobladores. El movimiento de inmediato concitA? la simpatA�a de los sectores clasemedieros de Chilpancingo y de las organizaciones que los aglutinan, Coparmex, encabezada por Jaime Nava Romero, y Canaco, cuyo dirigente honorA�fico es Pioquinto. Ese dA�a, el 28 en la noche, de allA? venA�a, de una asamblea de pobladores donde encarA? al alcalde Mario Moreno Arcos, que dA�as antes reprochA? a Bruno no haberlo consultado sobre el ingreso de sus grupos a uno de los pueblos mA?s grandes del municipio.

a��Fueron cuatro camionetasa�� mira, primero nos tiraron del lado izquierdo, del lado del chofer, pero mia��jo que venA�a manejando, le echA? el carro y neutralizA? ese carril. Entonces, se nos emparejaron por el lado derecho y empezaron a disparar. Nos detuvimos y todavA�a se bajaron dos tipos y nos empezaron a rafaguear. Fueron mA?s de 120 disparos A?pom, pom, pom, pom! que le dispararon a mi nuera pensando que era yoa�� y sA?lo dos le dieron, uno en la pierna y otro a un costado, que fue el que la matA?.

a��Y usted A?quA� hizo en ese momento?

a��Me tirA�. Yo iba en medio, con mi mujer al lado y otra amiga que iba del lado de copiloto. Le gritA� a mi mujer A?tA�rate, agA?chate! Mi amiga se me aventA? encima para protegerme con su cuerpo, claro en caso de que le hubieran dado la atraviesan y me pasan a dar a mA�.

a��A?Es un milagro! a��interviene su visita.

a��A?Es un milagro! a��asiente Pioquinto.

a��Entonces A?usted cA?mo escapa?

a��Nosotrosa�� mi mujer le gritaba a mia��jo: a�?!avanza, Walter, avanzaA?a�?. Pero Walter tuvo el tino de bajar, de bajarse, y esconderse entre los carros. Recibimos tres ataques: del lado izquierdo, de la parte de atrA?s y luego por el lado derecho. AhA� es donde mi mujer gritaba: a�?!avanza, Walter, avanzaA?a�?, y luego tuvo el aplomo de buscar su telA�fono y le habla al EjA�rcito, manda mensajes a los periodistas: a�?Nos estA?n atacandoa�?. Luego, cuando llego a las instalaciones del EjA�rcito ya me estaban esperando.

a��Eso fue cosa de dios, es algo que estA? lejos del entendimiento de los hombres a��vuelve a decir el hombre que lo visita.

a��No sA� lo que pasA?, lo A?nico que sA� es que aquA� estoy y que mejor me voy a ir del paA�s.

De todo esto, Pioquinto sA?lo tuvo pequeA�as excoriaciones por los vidrios que se desbarataron como migas de pan. Entre sus ropas, Karen, su mujer, le hallA? un fragmento de una esquirla, y ella tuvo un rozA?n en una pantorrilla que le valiA? cuatro puntadas.

 

Tras el atentado contra Pioquinto, que movilizA? a la gente de la ciudad en una marcha por la paz y la tranquilidad y que atrajo la atenciA?n del gobierno de la RepA?blica (ahora, segA?n anuncios oficiales, serA? el EjA�rcito y la PolicA�a Federal los que se encargarA? de la seguridad en Chilpancingo) siguieron los hechos de violencia. El 30 de enero, dos dA�as despuA�s, Crecencio de la Cruz HernA?ndez fue asesinado afuera de su casa, en la colonia El Encanto cuando, segA?n reportes policiales, se resistiA? a que dos hombres se llevaran su vehA�culo. Al dA�a siguiente un hombre fue asesinado de dos tiros calibre .223 milA�metros, de los que usan los rifles AR-15, en la cabeza y arrojado en las afuera de la ciudad, en la carretera que lleva al municipio de Tixtla.

El domingo 2 de febrero, fue ejecutado Fausto MartA�nez Moctezuma, trabajador de Obras PA?blicas del ayuntamiento de Chilpancingo, en XocomatlA?n, junto con otro hombre cuya identidad no se conociA?. En el ataque, los hombres armados, disfrazados con uniformes militares, los despojaron de la camioneta en la que viajaban. Al dA�a siguiente, efectivos de la autodefensa encontraron una fosa clandestina en con dos osamentas y un cuerpo cercenado en Cajeles, pueblo cercano a El Ocotito, ocupado por A�stos el 23 de enero. La ProcuradurA�a intentA? desmentirlos y dijo que habA�an sido los huesos de algA?n animal. Al dA�a siguiente, la autodefensa presentA? los restos humanos en los que se apreciaron dos crA?neos.

Y la madrugada del 7 de febrero, JosA� Guadalupe PA�rez Morales, de 21 aA�os, fue ejecutado adentro de una taquerA�a a la que se metiA? intentado salvar su vida. JosA� corriA? por varias calles de la colonia El Amate, huyendo de quienes intentaban asesinarlo, y cuando vio la taquerA�a entrA? corriendo, para protegerse entre los consumidores. Los sicarios entraron hasta el lugar y les dispararon siete veces con pistolas calibre 38 sA?per delante de todos; luego salieron de prisa. MA?s tarde, un grupo delincuencial denominado La Empresa ejecutA? con AR-15 y pistolas 9 milA�metros a un chico para luego dejarlo en la plaza Unidos por Guerrero, un paso muy concurrido en la ciudad.

El cuerpo fue hallado por los transeA?ntes a las 7:00 de la maA�ana. Los primeros en pasar, alcanzaron a leer una cartulina con un mensaje que decA�a: a�?esto les va a pasar a ratas, secuestradores, extorsionadores, violadores y pone dedo. Atte La Empresaa�?. Su cara estaba cubierta con su misma playera, su torso desnudo y sus manos atadas con cinta canela. En su pecho con plumA?n tenA�a inscrito otro mensaje: a�?Me pasA? x dedoa�?.

El 9 de febrero mataron a Osvaldo ManzanA?rez BarragA?n, de 20 aA�os, en un bar a donde estaba con un acompaA�ante al que tambiA�n asesinaron pero del que no se conociA? su identidad. Un chico mA?s, Francisco Castro, resultA? herido. Los tres salA�an del antro cuando fueron atacados desde un taxi que se parA? frente a ellos para detenerlos y enseguida atacarlos. Al siguiente dA�a en la noche, vecinos de las colonias Jacarandas, Guerrero 200 y 20 de noviembre, ubicadas en el sector oriente de la ciudad, reportaron a la policA�a una percusiA?n en automA?viles desde los cuales los tripulantes se disparaban. La balacera fue confirmada despuA�s por la corporaciA?n.

El mismo 10, un hombre de 25 aA�os fue ejecutado y arrojado con los pies y manos atados con cinta industrial, en una barranca de la colonia El Huajal, con marcas de tortura. La misma suerte corriA? Francisco RamA�rez Flores, un adulto de 74 aA�os que fue asesinado a escopetazos el 12 de febrero. Su cuerpo fue hallado en la barranca Tecoanapa, en la colonia Atlitenco, al sur de la ciudad.

Y el 15 de febrero en Zumpango, una poblaciA?n a unos 15 minutos de Chilpancingo, ocurriA? un enfrentamiento entre policA�as federales y miembros del cA?rtel de Los Rojo en el que murieron cuatro de este grupo, y dos federales fueron heridos, asA� como una transeA?nte. La balacera fue en la maA�ana, en una calle del centro de la poblaciA?n. Los vecinos que vieron dicen que fueron los sicarios quienes al salir de un bar intentaron sorprender a los agentes y A�stos repelieron la agresiA?n. Dos dA�as despuA�s, una patrulla de la policA�a federal fue atacada a balazos desde un automA?vil compacto en una calle lateral a la Autopista del Sol, al sur de la ciudad. Los federales evitaron el enfrentamiento y no hubo heridos ni muertos.

No ocurriA? lo mismo el miA�rcoles 19 en la noche, cuando Rodrigo Nava Adame y Ricardo Rivera Casarrubias, de unos 20 y 22 aA�os, fueron ejecutados tras una persecuciA?n por la avenida Los Gobernadores, de la colonia Almolonga. Con seis dA�as de diferencia, luego del enfrentamiento en Zumpango, ocurriA? uno mA?s, apenas el viernes 21, pero ahora en Mezcala, cercano tambiA�n a Chilpancingo. En la balacera, que durA? mA?s de 20 minutos entre grupos rivales del narco, murieron cuatro hombres, de los cuales dos quedaron calcinados. Cuando llegA? la policA�a, sA?lo encontrA? los cadA?veres de entre 20 y 40 aA�os esparcidos en el asfalto y mA?s de cien cascajos de diferentes calibres, sobre todo .223 y 9 milA�metros, regados en un amplio radio del A?rea del enfrentamiento.

El domingo 23, un hombre fue hallado asesinado a balazos en una casa abandonada en la colonia Reforma. El cuerpo de quien se desconoce su identidad estaba envuelto en una cobija. Y el lunes 24 hubo seis muertos en lugares cercanos a la capital. Sergio Ortiz Jaime, CA�sar Ortega MartA�nez y Jorge Aranda Bahena, los dos primeros de 17 aA�os y el tercero de 20, fueron hallados muertos en la carretera federal a unos metros de Xalitla, poblado vecino de Chilpancingo. Los tres tenA�an marcas de tortura y el tiro de gracia. Cuando los reclamaron en el forense su familia declarA? que los chicos habA�an ido a un baile a la ciudad de Iguala. Los otros tres muertos fueron hallados por la autodefensa, enterrados en una fosa clandestina en Dos Caminos, otro pequeA�o poblado de la capital del estado.

 

A partir del atentado contra Pioquinto, Jaime se ausentA? un par de semanas de Chilpancingo por temor. ReapareciA? hasta ese miA�rcoles 19 en la junta de su sector donde aprovecharon que habA�a dos diputados como invitados para reclamarles la pasividad del Congreso ante hecho que estaban costando vidas. Los diputados dijeron que estA?n trabajando y que ellos tambiA�n tienen temor y estA?n de acuerdo en que si una autoridad no puede con su responsabilidad que se renuncien. Pero son ellos quienes pueden renunciarlos.

Jaime tiene una convicciA?n y es que si las cosas han llegado hasta donde han llegado en Chilpancingo es por la falta de interA�s del gobierno.

a��Un aA�o y medio buscamos por la vA�a formal acercarnos al gobernador para plantearle nuestra preocupaciA?n por la inseguridad y nunca nos dio respuesta a��dice.

a��A?Y luego se acercaron a Bruno PlA?cido?

a��Fue hasta entonces que el gobierno nos regresA? a ver.

a��A?CA?mo fue ese acercamiento, mucho antes de que la autodefensa que A�l comanda se acercara a Chilpancingo?

a��Cuando vimos que nadie estaba interesado por lo que estaba ocurriendo vimos a Bruno, y te lo digo en serio, como un Robin Hood en medio de esta jungla urbana. Y nos acercamos a A�l para ver si asA� el gobierno se daba cuenta que estA?bamos desesperados.

a��Y funcionA?a��

a��SA�, ahora he tenido reuniones hasta con el director general del Centro de Seguridad e Inteligencia Nacional.

Jaime tiene una empresa de publicidad e impresiA?n y hace no mA?s de medio aA�o que asumiA? como presidente de la Coparmex. Desde ahA�, asegura, conoce casos de empresarios que han sido extorsionados y que han optado por salir del estado; conoce casos de empresarios que siguen siendo extorsionados pero que no quieren abandonar el estado porque todo lo que tienen estA? aquA�. Conoce casos de empresarios que han sido secuestrados o cuyos hijos han sido secuestrados, han pagado cientos de miles de pesos y muchos han quedado en la ruina.

a��Y todo en medio de la omisiA?n del gobierno. Entonces cuando un grupo como la autodefensa toma partido, entra a una zona a tratar de restablecer el orden, se alarma, como de manera curiosa, no se alarma cuando ocurre toda clase de delitos contra uno de los sectores mA?s productivos de la sociedad.

a��A?CuA?l es el riesgo?

a��Que nos convirtamos en un Estado fallido, que caminemos de manera irremediable hacia esa condiciA?n y que los responsables no se den cuenta.

a��A?Tanto?

a��No veo autoridad por parte del gobierno.

Jaime dice que apenas se reuniA? tambiA�n con el director del Inegi, Eduardo Sojo Garza Aldape, y que le confirmA? un dato que A�l ya conocA�a: que 39.5 por ciento de la clase empresarial de Chilpancingo ha sido, de algA?n modo, afectado por la delincuencia organizada.

a��A?Pero diferentes voces desde el gobierno dicen que no pasa nada, que se trata de alarmismo?

a��Decir eso es sA?lo una estrategia de publicidad. El de Aguirre es un gobierno mediA?tico, pero para afuera. Necesita cambiar de actitud. El gobierno del estado tiene que dejar de ser una empresa familiar.

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