Caso Brown, día a día

Destrozos-Ferguson

 

Por Redacción Sinsabor

 

Un jurado investigador decidió el lunes 24 de noviembre, no acusar formalmente al agente Darren Wilson de la policía de Ferguson por la muerte de Michael Brown, un joven negro desarmado de 18 años, cuyo fallecimiento a balazos desató protestas durante semanas.

La muerte de Brown ha sido la chispa que ha liberado una furia enquistada durante mucho tiempo en buena parte de la comunidad negra de la ciudad, que acusa a la policía de actuar frecuentemente por motivos racistas. En Ferguson, comunidad ubicada a 15 kilómetros al norte del centro de San Luis, los afroamericanos suponen el 67% de la población pero sólo el 5,7% de la fuerza policial. Sólo uno de los seis integrantes del Ayuntamiento es negro; en localidades de similar tamaño, el promedio de policías blancos es del 87,5%, todo lo anterior según el Departamento de Justicia.

Hace casi 100 años que esta comunidad no enfrentaba casos de enfrentamientos de tipo racial. Desde 1917, cuando tuvieron lugar choques violentos entre trabajadores negros y blancos en una fábrica en la otra orilla del río Misisipí en el Estado de Illinois, no se registraba en el área metropolitana de San Luis una protesta violenta por motivos raciales del tipo que enfrenta esta parte del estado de Missouri hoy en día,según Terry Jones, profesor de Ciencias Políticas y Políticas Públicas en la Universidad de Missouri, San Louis. En los inestables días en los años 60 de lucha por los derechos civiles contra la segregación racial, las manifestaciones en San Louis, a diferencia de otras grandes ciudades, apenas derivaron en altercados.

 

22455-944-629Foto:EFE/Richard Perry

 

Recordaremos entonces las fechas más importantes de este caso que ha llevado a este caso a reabrir el debate sobre la discriminación racial en Estados Unidos y a centrar la atención internacional:

9 de agosto: En Ferguson, Michael Brown, un afroamericano desarmado de 18 años camina por la calle, según varios testigos, Brown se enfrenta a Wilson, un agente de policía blanco, que dispara al menos seis veces a Michael Brown al mediodía en una calle residencial frente a la casa de su abuela. La policía asegura que el joven atacó al agente, pero el chico que lo acompañaba sostiene que fue tiroteado cuando había alzado los brazos. Al cabo de unas horas, tiene lugar una pequeña protesta en el lugar en el que falleció Brown.

10 de agosto: Comienzan las protestas en Ferguson. Centenares de personas se manifiestan exigiendo “justicia” en una desangelada avenida comercial cercana al lugar de la muerte de Brown. Decenas de personas se concentran para exigir responsabilidad a las fuerzas locales. Un pequeño grupo saquea tiendas en la avenida cercana e incendia el local de una gasolinera. Al menos 30 personas son detenidas y dos agentes resultan heridos en medio de los disturbios.Las protestas se repiten las tardes y noches posteriores con el corte de la mencionada avenida ante policías fuertemente equipados con rifles, equipados con gases lacrimógenos y protegidos por vehículos blindados, con tiradores en sus techos.

11 de agosto: El FBI abre una investigación sobre la muerte de Brown. La familia de Brown llama a la calma a sus vecinos, pero no sirve de nada. Esa noche policías antimotines disparan gas lacrimógeno y balas de goma para tratar de dispersar a la multitud.

12 de agosto: La policía del condado difunde los resultados preliminares de la autopsia realizada a Brown, que hizo al día siguiente del tiroteo. Los resultados certifican que murió por disparos en pleno día en una calle residencial, pero no especifican cuántos recibió. Se anuncia que el diagnóstico final tardará cuatro semanas. Thomas Jackson, jefe de policía de Ferguson, cancela el plan de revelar el nombre del policía que mató a Brown, citando amenazas de muerte contra personal del departamento de policía y del ayuntamiento.  La escasez de detalles indigna a la familia Brown, que pide al Gobierno federal que lleve a cabo su propio examen, alegando falta de confianza en las autoridades locales. El presidente estadounidense, Barack Obama, se refiere por primera vez a este caso y ordena al Departamento de Justicia que abra una investigación federal sobre los hechos.

14 de agosto: El gobernador de Missouri hace una supervisión de las protestas a la policía de autopistas, liderada por un mando afroamericano que se ha criado en la zona. El mando opta por una actitud conciliadora y retira los vehículos blindados de estética militar que habían lanzado gases lacrimógenos a los manifestantes los días anteriores. El giro conciliador tiene un efecto apaciguador inmediato y la noche del jueves no registra incidentes.

15 de agosto: El jefe de la Policía de Ferguson, Tom Jackson, identifica a Wilson como el autor de los disparos contra Brown y difunde un vídeo de un robo a mano armada en una tienda y acusa al joven de haber robado unos cigarrillos en una tienda cercana antes de morir. Después aclara que el robo no está relacionado con la muerte de Brown. Este anuncio vuelve a encender los ánimos entre los manifestantes, que lo consideran una táctica para alejar el foco del agente que lo disparó. La noche del viernes vuelven los saqueos a establecimientos,entre ellos el del supuesto robo de Brown, que ya habían ocurrido el último domingo.

16 de agosto: El gobernador impone el toque de queda durante la madrugada en la ciudad para evitar los saqueos del día anterior. La mayoría de manifestantes abandona antes de medianoche la zona de protestas, pero un grupo de 150 rechaza hacerlo. Los agentes, con material antidisturbios, usan altavoces para dispersarlos. La policía detiene a siete personas y otra es gravemente herida por un disparo de bala de otro civil en circunstancias confusas, según las autoridades.

 

Ferguson

 

17 de agosto: Aduciendo “circunstancias extraordinarias”, el Departamento de Justicia de EE UU anuncia que efectuará una autopsia al cuerpo de Michael Brown a petición de la familia.

En la peor noche de disturbios, éstos comienzan mucho más pronto de lo habitual y casi cuatro horas antes de iniciarse la segunda madrugada con toque de queda. El tono pacífico, festivo y familiar de las protestas de tardes anteriores vira dramáticamente alrededor de las 20:25 hora local cuando se oyen disparos entre los manifestantes, según la policía. Al poco, aseguran las autoridades, un grupo de manifestantes empieza a lanzar cócteles molotov contra los agentes y a saquear establecimientos. Tres personas son heridas de bala, que no son disparadas por la policía. Los agentes detienen a siete personas por rechazar dispersarse.

 

18 de agosto: Tras los graves disturbios, el gobernador de Misuri anuncia el despliegue de la Guardia Nacional para que supervise las protestas y evite nuevos disturbios y actos vandálicos. No establece toque de queda para la madrugada del lunes. En paralelo, se difunden los resultados preliminares de una autopsia privada encargada por la familia. El examen certifica que Brown recibió seis disparos de frente, dos de ellos en la cabeza, pero no aclara las causas del suceso. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anuncia que el fiscal general del país, Eric Holder, visitará el miércoles 20 Ferguson. En la primera noche con la Guardia Nacional -que no intervino directamente-, los disturbios se repitieron en Ferguson. Pasadas las 10, el clima pacífico de las protestas desapareció con los lanzamientos de botellas y cócteles molotov contra la policía, al tiempo que los agentes usaron gases lacrimógenos y dispositivos acústicos que emiten sonidos dolorosos para dispersar a los manifestantes. Dos manifestantes recibieron disparos de otros civiles, según la policía. Y 31 personas fueron detenidas, algunas oriundas de estados lejanos de Misuri, como Nueva York y California.

 

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Foto: Reuters

20 de agosto: Comienza el proceso judicial y un gran jurado del condado de Saint  Louis inicia las audiencias orales sobre las pruebas recabadas hasta el momento sobre la muerte de Brown.

21 de agosto: La Guardia Nacional inicia la retirada gradual de Ferguson tras dos días y dos noches de calma.

25 de agosto: Miles de personas se congregan para despidir a Brown en un funeral que se llevó a cabo en Ferguson.

3 de septiembre: El gobernador de Missouri da por concluido el estado de emergencia. Ferguson recupera la normalidad.

4 de septiembre: El Departamento de Justicia anuncia el inicio de una investigación sobre la actuación de la Policía de Ferguson en la represión de las protestas pacíficas.

25 de septiembre: El jefe de la Policía de Ferguson pide perdón a los padres de Brown por la muerte de su hijo.

21 de octubre: El gobernador de Missouri crea una comisión especial para analizar las condiciones socioeconómicas de Ferguson. La prensa local revela que la autopsia realizada por los forenses de Saint Louis sugiere que Brown recibió seis disparos y uno a corta distancia.

23 de octubre: Amnistía Internacional sostiene que la represión de las protestas pacíficas por parte de la Policía de Ferguson violan los estándares humanitarios.

11 de noviembre: Ferguson se prepara para la primera decisión sobre el caso Brown. El gobernador de Missouri advierte de que no tolerará más disturbios.

17 de noviembre: El gobernador de Missouri declara el estado de emergencia para desplegar a la Guardia Nacional, en previsión de que esta primera decisión judicial reavive las manifestaciones violentas.

24 de noviembre: Un jurado investigador decidió no acusar formalmente al agente Darren Wilson de la policía de Ferguson por la muerte de Michael Brown, un joven negro desarmado de 18 años, cuyo fallecimiento a balazos desató protestas durante semanas. Unas 61 personas fueron arrestadas en una noche de incidentes violentos en Saint Louis en Estados Unidos, durante la noche manifestantes indignados incendiaron edificios y autos, además hubo saqueos a negocios. La policía respondió con gases lacrimógenos y granadas de aturdimiento.

25 de noviembre: Los abogados Benjamin Crump y Anthony Gray hicieron un llamado a todo Estados Unidos para exigir justicia, ya que afirmaron que el proceso fue injusto. Los abogados de la familia de Michael Brown criticaron el proceso judicial del gran jurado que llevó a la decisión de no procesar a Darren Wilson, el oficial de policía que disparó y mató al adolescente negro en agosto de este año.

 

Wilson, de 28 años, contó supuestamente ante el panel que el pasado 9 de agosto temió por su vida cuando Brown, que medía 1.95 metros (6.4 pies) y pesaba cerca de 136 kilos (casi 300 libras), se acercó a él. Testigos dijeron que Brown estaba intentando rendirse y tenía las manos en alto.

 

La muerte a tiros del joven de 18 años provocó protestas, algunas se tornaron violentas. Las manifestantes han continuado durante más de tres meses, aunque el número de asistentes ha bajado junto con los actos violentos.

 

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