A?Anarquistas violentos?

20130808_002 copy

Por SaA?l LA?pez De La Torre

saA?l-1950@hotmail.com

De acuerdo con el diccionario, el concepto filosA?fico anarquismo proviene del griego. Significa: a�?sin autoridad ni podera�?. Sus postulados parten del sueA�o bellA�simo de Jean-Jacques Rousseau, expresado en dos frases muy conocidas: a�?El hombre es bueno por naturalezaa�?; a�?El hombre nace libre, pero en todos lados estA? encadenadoa�?, acuA�adas, en ese orden, en sus obras: Emilio, o De la EducaciA?n, y El contrato social.

El hombre es bueno porque nace libre, pero el Estado y sus instituciones lo encadenan, lo pervierten, lo hacen infeliz y trastocan el orden natural de las cosas. El revolucionario anarquista Mikhail Alexandrovich Bakunin, acA�rrimo opositor de Karl Marx, veA�a en el aparato coercitivo del Estado los orA�genes de la desigualdad, del desorden, del odio y el combate del hombre contra el hombre. En El llamamiento a los eslavos, El catecismo revolucionario y El Estado y la anarquA�a, Bakunin propone la supresiA?n de los Estados nacionales y la formaciA?n en su lugar de libres asociaciones agrA�colas e industriales, la aboliciA?n de las clases sociales y de la herencia, la igualdad de los sexos y la organizaciA?n de los trabajadores al margen de los partidos polA�ticos.

Pierre Joseph Proudhon proponA�a la federaciA?n de comunas, el mutualismo y el cooperativismo como sustitutos del Estado. ConfiA? en la vA�a pacA�fica y en la ayuda mutua como mA�todos para conseguir la liberaciA?n del hombre.

Sin la sombra opresora del Estado, las inquietudes y las demandas de la gente encontrarA�an acomodo en un orden justo e igualitario, sustentado en un cA?mulo libA�rrimo de organizaciones afines de la sociedad civil. La anarquA�a es el arreglo democrA?tico absoluto entre pares, en el que se preserva la libertad y la bondad del hombre, por encima de cualquier tentaciA?n autoritaria.

En el agitado devenir de la historia, el pensamiento anarquista de Bakunin, Proudhon y otros filA?sofos de mediados del Siglo XIX ha sido interpretado de manera diametralmente opuesta: escudados en su nombre se han ejecutado acciones terroristas, revueltas, oleadas represivas, es decir, las expresiones mA?s acendradas de la maldad y el odio.

AnarquA�a es ahora una palabra que se asocia con la ira de los desesperados que patean y arrojan fuego, piedras, palos, insultos, contra los muros de granaderos (el sA�mbolo del aparato represivo del Estado que opera en las grandes urbes), ante los ojos y los oA�dos de toda la sociedad: los medios masivos de comunicaciA?n y las redes sociales nos muestran en vivo estos eventos desde cualquier parte del mundo.

El pasado 10 de junio, vimos que una turba de jA?venes identificados como anarquistas arremetiA? contra los granaderos de la Ciudad de MA�xico con bombas molotov, botellas de aerosol usadas como sopletes, palos y piedras. Los anarquistas conmemoraban a los caA�dos en la masacre del 10 de junio de 1971 perpetrada por los halcones: el grupo de choque entrenado por el gobierno de Luis EcheverrA�a para apalear y matar estudiantes inconformes, que ese dA�a hizo su primera y A?nica apariciA?n pA?blica. La manifestaciA?n estudiantil de hace 42 aA�os era pacA�fica. PretendA�a demostrar a la sociedad (particularmente a los partidarios de la lucha armada que hacA�an una labor de proselitismo en las universidades), la viabilidad de la manifestaciA?n callejera, pacA�fica y ordenada como mA�todo de lucha para imponer la democracia al Estado represor. El dos de octubre de 1968 estaba demasiado fresco en la memoria del mundo. La corriente democrA?tica y reformista del movimiento estudiantil creA�a que, en tanto no se transgredieran las reglas de la protesta civilizada, el gobierno no se atreverA�a a derramar otra vez la sangre de sus crA�ticos comedidos y bien intencionados. Por otra parte, la tendencia radical y revolucionaria, sostenA�a que manifestarse pacA�ficamente en las calles serA�a tanto como oponer el pecho desnudo a las balas asesinas de Luis EcheverrA�a. La vA�a pacA�fica se habA�a liquidado en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco, en 1968; y en las normales rurales, en 1969. Los reformistas ganaron en las asambleas la discusiA?n a los revolucionarios y se prepararon para demandar democracia y diA?logo en la plaza pA?blica. AsA� condujeron al matadero a la masa ingenua de estudiantes del PolitA�cnico y la UNAM. Lo que vino despuA�s fue la guerra sucia de la brigada blanca y el ejA�rcito contra los estudiantes y campesinos convertidos en guerrilleros, con un saldo de miles de muertos, prisioneros y desaparecidos. La A?ltima secuela de este episodio sangriento y secreto fue la sorpresiva declaraciA?n de guerra del neozapatismo chiapaneco al gobierno de Carlos Salinas, el primer dA�a de 1994, en cuyo desenlace los medios masivos de comunicaciA?n jugaron un papel determinante. En sA?lo diez dA�as de combates el zapatismo ganA? para su causa un trozo del territorio nacional y la oportunidad de construir un gobierno autA?nomo: un pequeA�o Estado indA�gena dentro del Estado mestizo mexicano.

Y ahora surgen las manifestaciones anarquistas, tan lejanas en el tiempo, en las ideas y en el mA�todo, a la utopA�a de los filA?sofos del siglo XIX. Defienden a toda costa la naturaleza salvaje, para alcanzar la libertad total del individuo, a la vez que enarbolan la consigna: a�?Violencia proletaria y toma del poder, son las tareas que el pueblo debe hacera�?. A?Hacia dA?nde vamos?

Comentarios

Comentarios